Resumen

El hecho de que los niños compartan el tiempo de exposición al medio televisivo con sus padres y/o madres afecta a la calidad en la recepción de los mensajes. Los niños que suelen dialogar con sus progenitores o tutores durante el proceso de visionado presentan un mayor nivel de actividad con el medio, comprenden con más claridad los valores y contravalores que se introducen en las imágenes y saben diferenciar la realidad de la ficción. Por el contrario, quienes no acostumbran a conversar con sus padres al respecto y, por tanto, no cuentan con pautas, suelen confundir la interpretación de los significados. Por ello, para llegar a «la televisión de calidad que queremos...», los padres tienen que tomar conciencia de la importancia de su labor como guías de los contenidos que sus hijos consumen en la pantalla. No obstante, cabe indicar que, de forma generalizada, la mayoría de los niños afirman que suelen adecuarse, de forma más frecuente, a las preferencias televisivas de sus padres que éstos a los gustos de sus hijos. Esto queda demostrado en que son pocos los padres que ven con los niños los dibujos animados, al contrario de lo que sucede, por ejemplo, con los informativos, contenidos que a pesar de no ser del interés de los niños, los ven por el simple hecho de compartir ese tiempo con sus padres. Quedan abiertas, pues, algunas cuestiones ¿por qué los padres afirman que no tienen tiempo para ver la televisión son sus hijos, cuando el cómputo de minutos al día de los adultos supera en más de una hora el de los niños? y ¿por qué motivos los padres no se interesan por aquello que están viendo sus hijos, cuando estos ven con ellos programas que no les gustan?, ¿podemos hablar, por tanto, de un consumo compartido sólo cuando los espacios son de la preferencia de los padres?... Ante los beneficios constatados para los niños de compartir el consumo televisivo con adultos y del diálogo respecto a los contenidos vistos, expondremos una serie de pautas posibles de actuación para los padres en el «contexto perceptivo del hogar». No sin antes recordar que, dado que estos no se sienten preparados para explicar a los niños algunos aspectos relacionados con la adquisición de «competencia televisiva» dejamos una puerta abierta a que esta labor sea una tarea compartida con la escuela. Esta propuesta también la tratamos en los grupos de discusión y la mayoría de los niños dieron una óptima acogida a la posibilidad de que en las aulas les guíen para «aprender a mirar la televisión» de manera crítica y autónoma. Terminaremos la exposición con el tipo de demandas que, en este sentido, ellos plantean al sistema educativo.

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Document information

Published on 30/09/05
Accepted on 30/09/05
Submitted on 30/09/05

Volume 13, Issue 2, 2005
DOI: 10.3916/25729
Licence: CC BY-NC-SA license

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