La censura de libros en bibliotecas ha crecido de manera preocupante en los últimos años y está afectando especialmente a las bibliotecas públicas y escolares con por-centajes que crecen cada año. Las propuestas de prohibición de libros las realizan habitualmente los padres a través de juntas escolares o ciudadanas, usuarios y grupos políticos y religiosos, bien por el tema del que tratan o por motivos lingüísticos, étnicos o de integrismo religioso. Frente a ellas el personal bibliotecario se mantiene alerta y muestra su re-sistencia denunciando los casos o prestando ayuda legal a través de las asociaciones profesionales, pero también otras iniciativas como la celebración de la Semana del Libro Prohi-bido, la puesta a disposición de ejemplares prohibidos, la colocación de distintivos en los libros para llamar la atención sobre lo censurado o mostrar cómo se seleccionan los libros en las bibliotecas.
Published on 14/12/23
Submitted on 14/12/23
Volume 17, 2023
DOI: 10.3145/thinkepi.2023.e17a37
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