Abstract==

Este artículo analiza comparativamente dos rutas frecuentes de elaboración de jabones artesanales: el jabón obtenido por saponificación de aceites vegetales y mantecas, y el jabón elaborado a partir de una base de glicerina en barra. El propósito fue establecer diferencias técnicas, químicas, sensoriales y operativas entre ambas alternativas, considerando una formulación hipotética basada en aceite de coco, aceite de oliva, manteca de cacao, agua destilada, hidróxido de sodio y una base de glicerina. Se desarrolló una metodología documental-comparativa apoyada en literatura científica sobre saponificación, propiedades fisicoquímicas del jabón, función de los ácidos grasos y comportamiento humectante del glicerol. Los resultados muestran que los jabones saponificados con aceites permiten mayor control de dureza, espuma, sobreengrasado y perfil lipídico, pero exigen control estricto de cálculo de soda cáustica, curado y seguridad química. En contraste, los jabones de glicerina presentan una elaboración más simple, menor riesgo operativo y mejor transparencia, aunque ofrecen menor control sobre la matriz tensioactiva y dependen de la composición previa de la base comercial. Se concluye que ninguna ruta es universalmente superior: la elección depende del objetivo del productor, del nivel técnico disponible y de los atributos buscados en el producto final.

Palabras clave: jabón artesanal; saponificación; aceite de coco; aceite de oliva; manteca de cacao; glicerina; propiedades fisicoquímicas.

1. Introducción

Los jabones artesanales han adquirido relevancia como productos de higiene personal que combinan técnicas tradicionales, formulación química básica y expectativas contemporáneas de consumo orientadas a ingredientes de origen vegetal, menor procesamiento industrial y diferenciación sensorial. Aunque el término artesanal suele asociarse con producción manual, el desempeño real de un jabón no depende únicamente de su apariencia o de su origen, sino de la reacción química que lo genera, de la composición lipídica de sus materias primas y del control de parámetros como pH, humedad, alcalinidad libre, dureza, estabilidad de espuma y tiempo de curado.

Desde el punto de vista químico, el jabón clásico es una sal sódica o potásica de ácidos grasos. En el proceso de saponificación, los triglicéridos presentes en aceites y grasas reaccionan con una base fuerte, generalmente hidróxido de sodio en jabones sólidos, para formar sales de ácidos grasos y glicerol. Esta reacción es central porque explica por qué distintas materias primas generan barras con comportamiento diferente: los ácidos grasos saturados tienden a aportar dureza y estabilidad, mientras que los insaturados influyen en suavidad, acondicionamiento y sensación cutánea (Prieto Vidal et al., 2018; Sukeksi et al., 2021).

La producción artesanal puede seguir dos rutas principales. La primera es el método de saponificación, usualmente en frío o en caliente, donde el formulador calcula la cantidad de soda cáustica de acuerdo con los valores de saponificación de los aceites empleados. La segunda ruta es el sistema de fundido y vertido, más conocido como melt and pour, en el cual se utiliza una base de jabón ya saponificada, con glicerina y otros componentes que facilitan su fusión, coloración, aromatización y moldeado. Esta ruta no elimina la química del jabón; simplemente traslada la etapa de reacción alcalina al fabricante de la base.

El interés académico de comparar estas dos rutas radica en que suelen evaluarse de manera simplificada en contextos domésticos o comerciales. Con frecuencia se afirma que el jabón de glicerina es más hidratante o que el jabón de aceites es más natural, pero dichas afirmaciones requieren matices. El glicerol es un humectante reconocido por su capacidad de retener agua en la superficie cutánea, mientras que los aceites saponificados determinan la estructura tensioactiva y el balance entre limpieza, dureza y sensación posterior al lavado (Chen et al., 2022; Fluhr et al., 2008). Por tanto, una comparación rigurosa debe separar propiedades químicas, seguridad de proceso, desempeño sensorial, control formulativo y viabilidad de elaboración.

En este artículo se propone una investigación documental y comparativa para contrastar jabones artesanales formulados con aceite de coco, aceite de oliva y manteca de cacao frente a jabones elaborados con base de glicerina en barra. El objetivo no es presentar un ensayo clínico, sino construir un análisis técnico fundamentado que pueda orientar la formulación, evaluación y discusión de jabones artesanales en un contexto académico.

2. Objetivos

2.1 Objetivo general

Analizar comparativamente las características técnico-formulativas, fisicoquímicas y sensoriales de jabones artesanales elaborados mediante saponificación de aceites vegetales y de jabones elaborados a partir de base de glicerina en barra.

2.2 Objetivos específicos

1. Identificar los fundamentos químicos y tecnológicos que explican el comportamiento de los jabones a base de aceite de coco, aceite de oliva y manteca de cacao frente a los jabones con base de glicerina.

2. Comparar, mediante criterios documentales y una matriz de valoración, los atributos esperados de dureza, espuma, humectación, control de formulación, seguridad de proceso y tiempo de elaboración en ambos tipos de jabón artesanal.

3. Metodología

La investigación se diseñó como un estudio documental, descriptivo y comparativo. Se revisaron artículos científicos y libros técnicos relacionados con saponificación, calidad del jabón, propiedades de aceites vegetales y función del glicerol en productos cosméticos. Se excluyeron fuentes de redes sociales, Wikipedia y tutoriales sin respaldo académico. La selección de antecedentes se orientó a publicaciones que presentaran fundamentos químicos, parámetros fisicoquímicos o evaluación de jabones sólidos.

El análisis se organizó en cuatro fases. En la primera fase se delimitó el objeto de estudio: dos sistemas artesanales de fabricación, uno por saponificación directa y otro por fundido de glicerina. En la segunda fase se definieron variables de comparación: composición, reacción química, seguridad, tiempo de proceso, dureza, espuma, pH esperado, retención de humedad, costo técnico y control de personalización. En la tercera fase se elaboró una matriz comparativa con escala cualitativa de 1 a 5, donde 1 representa desempeño bajo y 5 desempeño alto. En la cuarta fase se interpretaron los resultados con base en la literatura consultada.

La metodología no pretende reemplazar una caracterización de laboratorio. Para una validación experimental completa serían necesarios ensayos de pH, humedad, alcalinidad libre, ácidos grasos libres, estabilidad de espuma, pérdida de masa durante curado y pruebas sensoriales con consentimiento informado. Sin embargo, el enfoque documental permite generar una base conceptual suficiente para diferenciar técnicamente ambos tipos de jabón y plantear hipótesis de desempeño.

4. Marco teórico y antecedentes

El jabón es un sistema anfifílico: posee una parte hidrofílica, asociada a la sal del ácido graso, y una cadena hidrocarbonada hidrofóbica capaz de interactuar con grasas y suciedad. Esta doble afinidad permite formar micelas que facilitan la remoción de sustancias no polares durante el lavado. En formulación artesanal, la calidad del producto depende del equilibrio entre limpieza efectiva y tolerancia cutánea, razón por la cual no basta con producir espuma abundante; también se requiere controlar alcalinidad y composición grasa.

La saponificación es una reacción de hidrólisis alcalina de triglicéridos. Prieto Vidal et al. (2018) señalan que la distribución de ácidos grasos saturados e insaturados determina atributos como dureza, limpieza, espuma, aroma y sensación humectante. Sukeksi et al. (2021) describen la reacción entre triglicéridos y NaOH como fuente de jabón y glicerol, y reportan que la alcalinidad libre debe mantenerse controlada porque el exceso de base puede causar irritación. Este punto es crítico en jabonería artesanal: una barra visualmente atractiva puede ser insegura si la soda cáustica fue calculada de forma incorrecta.

El aceite de coco se caracteriza por un alto contenido de ácidos grasos saturados de cadena media, principalmente láurico y mirístico. Estos ácidos grasos tienden a generar jabones más duros, solubles y espumantes. Sin embargo, una proporción excesiva puede aumentar la sensación de deslipidización o resequedad, por lo que suele equilibrarse con aceites ricos en ácido oleico, como el aceite de oliva. La literatura sobre jabones de aceites vegetales confirma que la selección de materia prima influye en pH, humedad, alcalinidad libre, contenido graso total y capacidad de espuma (Mahesar et al., 2019; Antonić et al., 2020).

El aceite de oliva, rico en ácido oleico, se asocia con jabones más suaves, de espuma menos explosiva pero con buena sensación posterior al lavado. Antonić et al. (2020) encontraron que jabones elaborados con aceite de oliva pueden presentar alto contenido graso total, un indicador relevante de calidad en jabones sólidos. En una formulación artesanal, el aceite de oliva puede compensar la acción limpiadora intensa del aceite de coco y mejorar la percepción de acondicionamiento.

La manteca de cacao aporta ácidos grasos como palmítico, esteárico y oleico. En jabones sólidos, las fracciones palmítica y esteárica contribuyen a dureza y durabilidad, mientras que el ácido oleico favorece acondicionamiento. Por ello, su inclusión puede mejorar la consistencia de la barra y aportar una sensación cremosa. La literatura técnica sobre aceites vegetales en jabonería atribuye a la manteca de cacao propiedades de endurecimiento y estabilidad de espuma, aunque su uso excesivo puede reducir la solubilidad y producir barras demasiado rígidas.

La glicerina o glicerol cumple una función distinta. No es el jabón en sí, sino un poliol con capacidad humectante. Fluhr et al. (2008) describen el glicerol como un componente relevante para la hidratación del estrato córneo, y Chen et al. (2022) muestran su capacidad de retención de humedad en formulaciones cosméticas. En jabones de glicerina en barra, la base ya contiene sales de ácidos grasos, solventes y glicerol; su atractivo artesanal está en la facilidad de manipulación, transparencia y rapidez de producción.

Los antecedentes también indican que los parámetros de calidad del jabón deben evaluarse con indicadores físicos y químicos. Mahesar et al. (2019) enumeran pH, humedad, alcalinidad cáustica libre, alcalinidad total, materia grasa total, altura de espuma y emulsificación como variables usadas para valorar jabones de tocador y jabones para bebé. Sukeksi et al. (2021) reportan pH entre 8.7 y 8.8, humedad baja y estabilidad de espuma superior al 70% en jabones sólidos bajo condiciones controladas, lo que confirma que la evaluación debe ir más allá de la percepción visual.

5. Materiales y métodos

5.1 Materiales propuestos

Sistema Material Función técnica
Jabón por saponificación Aceite de coco Fuente de ácidos láurico y mirístico; aporta dureza, limpieza y espuma.
Jabón por saponificación Aceite de oliva Fuente de ácido oleico; aporta suavidad y acondicionamiento.
Jabón por saponificación Manteca de cacao Aporta ácidos palmítico y esteárico; mejora dureza y cuerpo de la barra.
Jabón por saponificación Agua destilada Medio para disolver NaOH; reduce interferencias por sales del agua.
Jabón por saponificación Soda cáustica / NaOH Base fuerte responsable de la saponificación; requiere manejo con EPP.
Jabón de glicerina Glicerina en barra Base preformulada, ya saponificada, fundible y moldeable.


Tabla 1. Materiales principales para la comparación formulativa.

5.2 Procedimiento propuesto para jabones saponificados con aceites

El procedimiento inicia con el pesaje de los aceites y mantecas. La cantidad de NaOH debe calcularse con valores de saponificación específicos para cada lote de materia prima, aplicando un margen de sobreengrasado razonable para disminuir el riesgo de alcalinidad libre. La soda cáustica se disuelve lentamente en agua destilada, siempre agregando NaOH al agua y no al contrario, debido a la reacción exotérmica. Una vez que la solución alcalina y los aceites alcanzan temperaturas compatibles, se mezclan hasta lograr traza. Posteriormente se vierte en moldes y se deja reposar.

El curado es una etapa decisiva. Durante varias semanas, la barra pierde agua, aumenta su dureza y se estabiliza. Aunque gran parte de la saponificación ocurre durante las primeras horas o días, el curado mejora la durabilidad y reduce la sensación agresiva. En un estudio experimental real, se recomienda medir pH, masa, humedad y dureza en intervalos semanales.

5.3 Procedimiento propuesto para jabones de glicerina

La base de glicerina en barra se corta en porciones pequeñas y se funde a temperatura moderada para evitar evaporación excesiva o formación de burbujas. Una vez líquida, puede verterse directamente en moldes. Este método no exige manipulación directa de NaOH porque la base ya fue saponificada industrialmente. La solidificación ocurre en menor tiempo y permite obtener piezas utilizables con rapidez.

La principal limitación metodológica es que el formulador no controla completamente la composición de la base. Aunque puede modificar color, aroma o algunos aditivos, el perfil de ácidos grasos, concentración de glicerol y tipo de solventes ya están definidos por el fabricante. Por ello, la comparación debe considerar la base de glicerina como un sistema semielaborado.

6. Resultados

Los resultados presentados son comparativos y esperados con base en la revisión documental. No corresponden a mediciones de laboratorio, sino a una matriz de desempeño técnico construida a partir de propiedades reportadas en la literatura para jabones sólidos, saponificación de aceites y uso cosmético del glicerol.

Criterio Jabón con aceites Jabón de glicerina Interpretación
Reacción química Saponificación directa con NaOH Base ya saponificada; solo fundido y vertido La ruta con aceites exige mayor conocimiento químico.
Control de formulación Alto: permite ajustar aceites, sobreengrasado y dureza Medio-bajo: depende de la base comercial La saponificación ofrece mayor personalización técnica.
Seguridad operativa Mayor riesgo por NaOH concentrado Menor riesgo al no manipular NaOH La glicerina es más accesible para principiantes.
Tiempo de elaboración Largo por curado Corto por solidificación rápida La glicerina permite producción inmediata.
Dureza esperada Alta si hay coco y manteca de cacao Media; depende de la base La manteca de cacao favorece barra duradera.
Espuma esperada Alta por aceite de coco, equilibrada por oliva Media a alta según base El perfil lipídico controla el tipo de espuma.
Humectación percibida Depende de glicerol natural y sobreengrasado Alta por contenido de glicerina El glicerol favorece retención de humedad.
Transparencia Baja a media Alta La base de glicerina permite mejor apariencia translúcida.


Tabla 2. Comparación cualitativa entre los dos sistemas de jabón artesanal.

Para sintetizar la comparación, se asignó una escala de 1 a 5 en seis dimensiones: dureza, espuma, humectación percibida, control formulativo, facilidad de proceso y rapidez de obtención. La puntuación no representa un dato experimental universal, sino una valoración técnica razonada.

Dimensión Aceites Glicerina Justificación
Dureza 5 3 Coco y manteca de cacao favorecen estructura sólida.
Espuma 5 4 El coco aporta espuma abundante; la glicerina depende de la base.
Humectación percibida 4 5 La glicerina destaca como humectante; aceites dependen del sobreengrasado.
Control formulativo 5 2 La saponificación permite diseñar el perfil graso.
Facilidad de proceso 2 5 La base de glicerina reduce riesgo y complejidad.
Rapidez de uso 2 5 El jabón de aceites requiere curado; el de glicerina solidifica rápido.


Tabla 3. Matriz de valoración comparativa en escala de 1 a 5.

'Figura 1. Comparación estimada del desempeño sensorial global.'

Figura 1. Comparación estimada del desempeño sensorial global.

'Figura 2. Comparación técnica compuesta según control, dureza y desempeño esperado.'

Figura 2. Comparación técnica compuesta según control, dureza y desempeño esperado.

La comparación muestra que el jabón con aceites obtiene mejores valores en control formulativo, dureza y diseño de espuma, mientras que el jabón de glicerina destaca en facilidad de proceso, rapidez y humectación inmediata. En términos productivos, el jabón con aceites es más adecuado para proyectos que busquen diferenciación técnica y control de materias primas; el de glicerina resulta conveniente para actividades educativas, producción rápida o diseños visuales de baja complejidad química.

7. Discusión

7.1 Discusión sobre jabones saponificados con aceites

Los jabones elaborados con aceite de coco, aceite de oliva y manteca de cacao representan una ruta artesanal de mayor profundidad técnica. Su principal fortaleza es el control sobre la estructura del producto. El formulador puede ajustar el porcentaje de aceite de coco para modular espuma y capacidad limpiadora, aumentar aceite de oliva para suavidad y usar manteca de cacao para dureza y estabilidad. Esta posibilidad de diseño convierte al jabón de aceites en un producto más flexible desde el punto de vista químico.

Sin embargo, esa ventaja implica responsabilidad. El uso de NaOH requiere cálculo estequiométrico, elementos de protección personal, control de temperatura y tiempo de curado. La literatura revisada insiste en que la alcalinidad libre y el pH son indicadores críticos de seguridad y calidad (Mahesar et al., 2019; Sukeksi et al., 2021). Por ello, un jabón artesanal de aceites no debe evaluarse únicamente por su etiqueta natural, sino por su formulación, maduración y verificación. En términos académicos, esta ruta permite más aprendizaje químico, pero también más posibilidad de error.

7.2 Discusión sobre jabones a base de glicerina

El jabón de glicerina en barra se diferencia por su simplicidad operativa. Al partir de una base ya saponificada, el productor evita el manejo directo de soda cáustica y reduce el tiempo de elaboración. Esto lo hace atractivo en contextos pedagógicos, emprendimientos iniciales o producción de piezas decorativas. Su transparencia y facilidad de moldeado permiten obtener resultados visuales llamativos sin necesidad de un periodo prolongado de curado.

No obstante, la facilidad también limita la investigación formulativa. En la mayoría de los casos, el artesano no conoce con precisión la proporción de ácidos grasos, tensioactivos, solventes y humectantes de la base. Aunque el glicerol tiene respaldo como humectante cutáneo (Fluhr et al., 2008; Chen et al., 2022), ello no significa que toda barra de glicerina sea superior para la piel. Su desempeño dependerá de la composición completa de la base, del pH final, de los aditivos incorporados y de las condiciones de uso. Por tanto, el jabón de glicerina debe entenderse como una alternativa práctica y segura, pero menos abierta al diseño químico profundo.

8. Conclusiones

1. Los jabones artesanales elaborados por saponificación de aceites vegetales ofrecen mayor control técnico sobre dureza, espuma, acondicionamiento y composición final; sin embargo, requieren cálculo preciso de NaOH, normas de seguridad y tiempo de curado para reducir riesgos de alcalinidad libre.

2. Los jabones de glicerina en barra son más simples, rápidos y seguros para procesos de iniciación o producción estética, pero dependen de una base comercial preformulada, lo que reduce la capacidad del productor para controlar el perfil de ácidos grasos y la matriz tensioactiva.

3. La comparación demuestra que la elección entre jabón de aceites y jabón de glicerina no debe basarse en afirmaciones generales de naturalidad o hidratación, sino en el propósito del producto, el nivel técnico del elaborador, la seguridad del proceso y los atributos medibles de calidad como pH, humedad, alcalinidad libre, dureza y estabilidad de espuma.

9. Referencias

Antonić, B., Dordević, D., Jančíková, S., Tremlová, B., & Kushkevych, I. (2020). Physicochemical characterization of home-made soap from waste-used frying oils. Processes, 8(10), 1219. https://doi.org/10.3390/pr8101219

Chen, H. J., et al. (2022). Moisture retention of glycerin solutions with various concentrations: A comparative study. Scientific Reports, 12, 10234. https://doi.org/10.1038/s41598-022-13452-2

Fluhr, J. W., Darlenski, R., & Surber, C. (2008). Glycerol and the skin: Holistic approach to its origin and functions. British Journal of Dermatology, 159(1), 23-34. https://doi.org/10.1111/j.1365-2133.2008.08643.x

Mahesar, S. A., et al. (2019). Evaluation of physico-chemical properties in selected toilet and baby soaps. Pakistan Journal of Analytical & Environmental Chemistry, 20(2), 177-183.

Prieto Vidal, N., Adeseun Adigun, O., Pham, T. H., Mumtaz, A., Manful, C., Callahan, G., Stewart, P., Keough, D., & Thomas, R. H. (2018). The effects of cold saponification on the unsaponified fatty acid composition and sensory perception of commercial natural herbal soaps. Molecules, 23(9), 2356. https://doi.org/10.3390/molecules23092356

Simmons, W. H., & Appleton, H. A. (1908). The handbook of soap manufacture. Scott, Greenwood & Son.

Sukeksi, L., Situmorang, S. H., & Yuana, M. (2021). Characterization of the chemical and physical properties of bar soap made with different concentrations of bentonite as a filler. International Journal of Technology, 12(2), 263-274. https://doi.org/10.14716/ijtech.v12i2.4130

Woollatt, E. (1985). The manufacture of soaps, other detergents, and glycerine. Ellis Horwood.

Back to Top

Document information

Published on 23/05/26

Licence: CC BY-NC-SA license

Document Score

0

Views 0
Recommendations 0

Share this document