LA ILUSIÓN DEL ANALFABETISMO CERO EN EL PERÚ

José A. Peralta Pisfil1

María M. Sáenz Egas2

Hace casi 15 años se lanzó el Plan de Alfabetización Cero en el Perú, cuyo objetivo era eliminar el analfabetismo, que según cifras oficiales de esa época revelaban que en el país había un millón y medio de peruanos mayores de 15 años que eran analfabetos. Esa cantidad equivalía al 8,1 por ciento de esa población, revelaba el Ministerio de Educación en aquel entonces.

Para concretar esta loable acción, se promulga el decreto supremo N° 022-2006-ED, que crea el Programa Nacional de Movilización por la Alfabetización (PRONAMA), organismo adscrito al Ministerio de Educación. Al mismo tiempo, la supervisión y ejecución del programa estaba a cargo de un consejo ejecutivo compuesto por representantes de cinco ministerios: Educación, Defensa, Economía, Salud y Mujer y, de dos consejos, el de Juventudes y el de Descentralización y, de forma opcional, por representantes de la sociedad civil.

Pero, la buena intención de este plan pasó desapercibido, pues muy poco o casi nada se conoce de sus resultados, pues al año 2020, el Perú sigue manteniendo una cifra similar de personas mayores de 15 años en calidad de iletradas. En el trayecto del tiempo, los sucesivos gobiernos (dos en turno de alternancia democrática) tampoco han logrado nada, pese a que se crearon nuevas formas de educación, entre ellas algunos dirigidos a la alfabetización pero a través de la educación formalizada creándose modalidades especiales de educación para personas adultas, que se desarrollan en los Centros de Educación Básica Alternativa (CEBA).

En forma irónica, desde el año 2011 se conmemora el Día del Perú Libre de Analfabetismo. Pero, después de casi quince años de iniciada la quimera propuesta de “cero analfabetos” no hay razones para celebrar. Hacia el 2018 la población de analfabetos es de 8,3 % en las mujeres y el 2,9 en hombres. Es decir, la tendencia de iletrados se mantiene. El mayor porcentaje de personas adultas en esta situación está reflejado en el área rural. Apurímac, Huancavelica, Huánuco, Cajamarca, Cusco, Ayacucho, Puno, Amazonas y Áncash son las regiones que registran índices altos de analfabetismo.

Podemos afirmar que la educación en su modalidad de EBA–EPJA, EC–ETP (Programas oficiales del Ministerio de Educación para la educación de adultos), aplica y opera un sistema compensatorio, colocándonos frente al desafío estructural del modelo de desarrollo que tenemos. Además, diversas fuentes de información demuestran que la modalidad de Educación Básica Alternativa tiene una cobertura de atención muy limitada, con tendencia a la baja, dispone de recursos presupuestales exiguos y no tiene mayor relevancia en las decisiones de política educativa, tanto en las implementadas desde años atrás como en las próximas a implementarse. Por ello, educadores como José Rivero consideran que es una modalidad educativa “relegada e intrascendente en el sector educativo”.

El modelo real con que opera actualmente EBA está muy lejos de los planteamientos teóricos que sustentaron el Plan de Conversión cuya implementación progresiva se dio entre los años 2005 y 2010. La realidad ha terminado por mutilar sus perspectivas más interesantes y ha reducido su significación e importancia en el conjunto del sistema educativo nacional.

Según el Ministerio de Educación (Minedu), en la actualidad, solo 4 de 10 estudiantes terminan la secundaria. Las personas que no fueron al colegio o solo estudiaron algunos años son casi el 30% de nuestra población, que al año 2020 son 32 millones de habitantes. Los esfuerzos del sector plasmados en los 845 centros de educación básica alternativa (CEBA) a nivel nacional son insignificantes, considerando que son 9,6 millones de peruanos quienes demandan esta atención.

En el último censo (2017), el INEI reportó que 1’335.106 personas mayores de 15 años no saben leer ni escribir. Esta cifra, sin embargo, solo alude a los analfabetos absolutos, sin considerar a los analfabetos funcionales: aquellas personas que hicieron unos pocos años de primaria y que con el pasar de los años olvidaron lo aprendido.

Sin duda, el analfabetismo en el Perú es un problema al que lo hemos hecho invisible social, política, económica y antropológicamente. Sin desconocer que existen otros problemas urgentes por resolver en el país, la prioridad debe estar centrada en la Educación, considerando los resultados de las pruebas estandarizadas ECE, de la evaluación docente o las condiciones dramáticas de la infraestructura de la mayoría de las instituciones educativas. Aun así, se invierte más para las futuras generaciones y se prescinde del presente.

Sustentamos esto al observar los planes institucionales de los gobiernos regionales o cualquier plan o proyecto de diseño y planificación de las instituciones públicas para verificar que no hay actividad o inversión que aluda a la educación de la población adulta.

Tomando información del portal Estadística de la Calidad Educativa (Escale), se cuenta que los CEBA de gestión pública, a nivel nacional, prestan servicio educativo en los ciclos inicial, intermedio y avanzado (equivalente al nivel primaria y secundaria de la educación básica regular). Por datos del Minedu, se cuenta con 7.564 docentes en 829 CEBA y atienden a 121.000 personas. Esta cifra demuestra que el esfuerzo del sector solo llega al 2% de la población que demanda educación.

¿Qué se está haciendo por esta gran parte del capital humano que mueve, en el presente, la economía y el desarrollo de nuestra nación? Si se sigue invisibilizando el analfabetismo, le estamos negando el desarrollo a una gran parte de nuestros compatriotas. La Visión País al 2050, anunciada por el presidente, en donde se busca que todos alcancemos nuestro pleno potencial, será imposible si no invertimos en generar soluciones para educar a los adultos desde ahora, comenzando por asegurarles el derecho de aprender a leer y escribir.

Por referencia del Ministerio de Educación, esta modalidad atiende a adolescentes de 14 a 18 años, así como a jóvenes y adultos de 18 a más años a través del Programa Básica Alternativa de Jóvenes y Adultos (PEBAJA), y a personas mayores de 15 años mediante el Programa de Alfabetización.

El ingreso a un CEBA, en cualquiera de sus programas, es a solicitud del estudiante, quien puede pedir convalidación, revalidación de estudios, y la aplicación de pruebas de ubicación. Asimismo, pueden estudiar en forma presencial, semipresencial y a distancia. Está dirigido también a los jóvenes que realizan su servicio militar voluntario, y a aquellos que están privados de libertad, en este último caso las actividades escolares se realizan dentro los penales dándoles la oportunidad de culminar su primaria o secundaria con docentes de los CEBA, a través de un convenio con centros penitenciarios de Lima Metropolitana.

1. Doctor en Educación, mención Ciencias de la Educación
2. Magíster en Educación, mención en Docencia Universitaria

Referencias.

Educación de Jóvenes y Adultos a lo Largo de la Vida. (2015). Memoria del Encuentro

Nacional sobre la Educación de Jóvenes y Adultos. Lima: EDAPROSPO.

INEI. (2020). Analfabetismo y alfabetismo. Disponible en

http://m.inei.gob.pe/estadisticas/indice-tematico/analfabetismo-y-alfabetismo-8036/

INEI. (2020). Estado de la población peruana al 2020. Disponible en https://www.inei.gob.pe/media/MenuRecursivo/publicaciones_digitales/Est/Lib1743/Libro.pdf

Ministerio de Educación. (2020). La Educación Básica Alternativa. Lima: Minedu.

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Published on 07/10/21
Accepted on 07/10/21
Submitted on 07/10/21

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