Abstract

Las economías quieren digitalizarse y para ello vigilan con atención la evolución de sus indicadores digitales. En este modo de vigilancia, algunos países se encuentran sumergidos en cierta “obsesión” por la carrera digital queriendo ganar etapas en el corto plazo, sin darse cuenta de que corren el riesgo de perder la carrera de fondo por descuidar impulsar otros vectores. Este trabajo pretende descubrir los desequilibrios que se están produciendo entre los niveles de digitalización de los países que conforman la Unión Europea. La investigación concluye que el espectro del análisis digital debe incluir también el ecosistema al que afecta.

Palabras clave

Transformación Digital, Ecosistema, Innovación, Competitividad, Engagement.

Introducción

Vivimos tiempos en los que el concepto de digitalización vive su “momentum” particular. No en vano son muchos los países que, de una u otra manera, intentan impulsar las variables sucintas a la estrategia digital para dibujar un futuro más prometedor para sus economías y sus ciudadanos que incluya este nuevo y trascendental factor. En esta carrera de fondo los países y los agentes que los rodean, no deberían perder de vista que este vector es uno más dentro de un sistema complejo, rebosante de incertidumbre, dinámico, cambiante y veloz.

Este factor digital en el que nos encontramos tiene una definición que resulta en ocasiones borrosa. Una primera aproximación nos apunta que digital serían “todas las formas y usos de información y tecnología electrónicamente manejables a través de la transmisión de señales que transfieren información mediante una serie de impulsos codificados que representan 1s y 0s como un código binario” (Gartner, 2015: 14). Desde un punto de vista más amplio podríamos considerar la idea de lo digital como “la transformación de los átomos en bits” (Negroponte, 1995: 121-122). Dicha transformación afecta a todo aquello que es material y, al poderse transformar todo lo tangible en intangible, conseguimos incorporar también todo lo concerniente a la economía en todo su espectro, ya sea esta tangible o intangible y decir que, el alcance del fenómeno digital, va más allá de lo puramente tecnológico. Esta transformación de lo tangible a lo intangible, de átomos a bits, no debe entenderse como un reemplazo exclusivamente. Más bien se trata de que los países, las empresas, las instituciones y sus ciudadanos, en definitiva, todos los agentes, deben buscar la mejor combinación posible entre los recursos físicos y digitales para ser eficientes, para competir, para innovar, para avanzar y alcanzar el bienestar. Siguiendo a otros autores con otras definiciones del concepto “digital”, podemos decir también que sería aquello que nos permite conectar personas, aparatos y objetos físicos en cualquier sitio de una manera instantánea y a bajo coste (Bughin, et al, 2018: 17).

Por tanto, queda lejos la idea de que digitalizarse es sustituir sencillamente lo analógico por lo digital. Se trata más bien que, utilizando ambos recursos, los países y agentes deben entender bien sus relaciones y los flujos existentes entre los mismos que se derivan para crear innovadoras combinaciones (McDonald et al, 2012: 21).

Los países, sus ciudadanos y las empresas están viviendo a diario uno de los efectos más agudos del factor digital, esto es, la penetración de lo digital o, dicho de otra manera, la incesante densidad digital como medida de la cantidad de información, conexión, automatización y digitalización que va creciendo exponencialmente en todo el mundo. Esta se está convirtiendo en una fuente de ventaja competitiva para los países cuando cualquier persona u objeto puede estar conectado (Manning et al, 2012: 11). Pero, ¿acaso vale cualquier conexión, automatización o tratamiento de la información para decir que un país o agente se está digitalizando? Una vez más, el punto clave es saber cuáles son las conexiones acertadas y cuáles son los nichos de valor implicados que, desde la perspectiva económica y empresarial, mejoren las magnitudes micro y macro de los países y empresas.

Para muchos países este milagro digital se está extendiendo como una prioridad única sin tener en consideración que lo digital actúa más como un elemento adherente de algo subyacente y que al mismo tiempo lo impulsa. Esto es consecuencia de una falta de visión clara de los dirigentes en una especie de obsesión por alcanzar los mejores puestos en este factor perdiendo de vista el resto.

Recientes estudios realizados por Mckinsey (Mackinsey Quartely, 2018: 44) nos indican que son muy pocos los líderes empresariales que tienen una visión holística del término “digital”, es decir, que tengan en mente ideas superiores a los meros conceptos referentes a lo tecnológico. Derivado de ello, si entendemos la digitalización de los países como la integración de las tecnologías digitales en la vida diaria de los ciudadanos y empresas mediante la “digitización” de todo lo que pueda digitalizarse (Finette, 2017: 23), podríamos caer en la trampa de confundir la digitalización como un objetivo en sí mismo cuando verdaderamente se trata de un medio determinante que permite y acelera el alcance de otros objetivos superiores. El punto clave en el ámbito empresarial es entonces la utilización de la tecnología más bien como un catalizador que permite aumentar y mejorar nuestras capacidades con los clientes y los trabajadores, perfeccionar la experiencia del cliente, incrementar la eficiencia, afinar los procesos productivos o desarrollar nuevos modelos de negocio (Technology visión, 2017: 45-46).

La digitalización requiere fondo susceptible a ser digitalizado. Pongamos el caso: digitalizar “a” no convierte a “a” en “b” si no en “a digital” transformada. Para pasar de “a” a “b” se requiere algo más ya sea más innovación, mayor competitividad, mejor experiencia entregada, entre otras variables. Así pues, la digitalización en sí misma y en exclusiva como multiplicador afecta en menor medida si los multiplicandos son escasos. Lo que resulta importante aquí es destacar que, desde el punto de vista económico, los países deben proteger y valorar esos multiplicandos y encontrar la mejor conexión entre su estrategia digital y la de su economía, sus negocios y sus ciudadanos. Deben ampliar la mirada y ver de manera extensa que está ocurriendo con las bases de su economía en conjunto. Entender cómo el factor digital puede acelerar el progreso.

Por lo tanto, para los CEO´s y los dirigentes de los países la clave no es aceptar el reto de digitalizarse sino más bien, saber dónde hacerlo y con qué intensidad, qué modelo utilizar para digitalizar su negocio, su país. La dirección puede orientarse en buscar las mejores eficiencias disminuyendo los costes e incrementando los outputs por unidad utilizada digitalizando sus procesos o, por otro lado, entregar la mejor experiencia hacia el cliente o el ciudadano mediante la digitalización que haga aumentar la línea de los ingresos, el bienestar o todo ello a la vez. Según Brynjolfsson, "Las tecnologías digitales son una de las fuerzas impulsoras más importantes en la economía actual ... estamos en los comienzos de una gran reestructuración" (Brynjolfsson et al., 2012: 5-6),” pero no son la “única” fuerza. De lo que no cabe duda es que las tecnologías digitales son y serán uno de las fuerzas fundamentales, pero no lo será en exclusiva, no será la “única fuerza” a promover.

Cuando observamos qué están haciendo las grandes compañías, aquellas que son modelos a seguir, más allá de disponer de una estrategia digital concreta, lo que hacen es digitalizar sus fundamentales, es decir sus estrategias de negocio digitalizando su cultura, sus capacidades, su innovación, su nivel de competitividad, su organización (Gill et al., 2017: 11-12). No podemos olvidar que el propósito de la estrategia digital es impactar de manera positiva en todas estas áreas. Resulta evidente que la economía digital en los negocios reduce el número de intermediarios, posibilita una mayor transparencia, viabiliza la inmediatez, favorece los costes marginales cero para las empresas, es decir, que cambia las reglas del juego de la competitividad y de la inversión dando como resultado que los consumidores ganan. De todo ello y por agregación, se deduce que los países deben aprender nuevamente a competir. La idea de modelo de digitalización de cada país vendrá definida por la estrategia digital que persiga para encontrar un equilibrio verdadero entre el valor creado, su competitividad, su nivel de innovación y el nivel de compromiso de sus trabajadores para con sus empresas, entre otros muchos factores y el factor digital no es el único que actúa es este nuevo marco conceptual. Para afianzar y garantizar la buena marcha de la economía de un país este debe incluir en su agenda, además, otros conductores de alto impacto para que, bajo la idea del factor digital como facilitador de conexión transversal, este se convierta en multiplicador de estos factores más que en un factor único y exclusivo.

La estrategia digital no debería centrarse en si misma por alcanzar exclusivamente el mejor ranking de digitalización si no que debería atender a cinco dominios: Competencia (dentro y fuera), Datos (convirtiendo la enorme cantidad de datos que tenemos en información valiosa), Innovación (las formas en que las empresas y los países innovan), Clientes/Ciudadanos (la participación dinámica como impulsor crítico de los negocios), Valor (para encontrar nuestra próxima fuente de valor para el cliente/ trabajador/ ciudadano) (Rogers, 2016: 221-222). Por tanto, en este período de disrupción digital, los países necesitan pensar más ampliamente sobre su digitalización haciéndolo más en clave de ecosistema empresarial para proporcionar una plataforma para que los participantes realicen negocios (Weill et al, 2015: 7-8).

El objetivo del presente estudio es poner de manifiesto que la forma y la intensidad con la que los países de la Unión Europea (EU28) se digitalizan puede resultar muy distinta. Se quiere estudiar desde un punto de vista cualitativo, si el fenómeno digital se visiona en los países como el acto de incorporar e incrementar el uso de la tecnología exclusivamente a lo ya existente descuidando el resto de factores económicos o bien, si se gestiona desde un punto de vista de ecosistema y, por tanto, lo que se persigue es utilizar el vector digital al mismo tiempo que se dinamizan otros vectores de vital importancia económica para actuar en bloque.

La estructura del presente trabajo se presenta de la siguiente forma. La primera parte tratará de explorar la trayectoria digital de los países EU28 para el periodo de 2010 a 2017 a través del concepto “Digital Momentum”. En la segunda parte se abordará la idea del “Ecosistema Digital”, su nivel de importancia y la presentación de las hipótesis del modelo. En tercer lugar, se tratarán los diversos “Desequilibrios del Ecosistema Digital” de los países miembros y los tipos de ecosistemas digitales para posteriormente, abordar el apartado de “Conclusiones y limitaciones”. Por último, mencionar también que el apartado de “Metodología” contiene toda la información utilizada en el desarrollo de los modelos.

1-Digital Momentum

El fenómeno digital es una fuente de competitividad para los países. En esta línea, todos los países persiguen alcanzar altos niveles en sus índices de digitalización. Para conocer este desempeño los países de la Unión Europea (EU28) utilizan el Indicador DESI (Digital Economy and Society Index) (European Comission, 2017). Este índice de economía y sociedad digital es un índice compuesto que resume los indicadores relevantes sobre el rendimiento digital de Europa y rastrea la evolución de los estados miembros de la Unión Europea en la competitividad digital. La noción de competitividad digital está siendo el centro para los países, instituciones, empresarios y ciudadanos. A través de la información que ofrece de dicho índice y su desempeño temporal, podemos construir el concepto de “Digital Momentun” para los países EU28.

Siguiendo el modelo Digital Planet (Chakravorti et al, 2017: 5-6), la competitividad de un país en términos de economía digital es una función de dos factores: Por un lado, cual es la situación actual de su digitalización y por otro y más importante todavía, cuál está siendo su crecimiento en esta variable, es decir, cuál está siendo su marcha, su trayectoria en este proceso. Con esta idea de conocer este camino para los países miembros de la Unión Europea, vamos a hacer uso del concepto de “Digital Momentum” como indicador del futuro digital de cada país y su potencial.

Para ello vamos a utilizar en el eje de las ordenadas la posición de cada país en su indicador DESI 2017 (estado de la digitalización), mientras que en el eje de las abscisas vamos a incluir la trayectoria de dicha digitalización, es decir, cual está siendo la evolución del indicador para el periodo de 2014 a 2017 CARG (compound average rate) en forma de ranking (escala -10,10) véase metodología. Esta representación nos permite clasificar a los países de la Unión Europea (EU28) en cuatro diferentes estadios: “Stagnant” o estancados, “Vigilant” o vigilantes, “Outstanding o sobresalientes y “Lagging” o retrasados. Todo ello viene descrito en la figura 1:

Figura 1: Digital Momentum 2014-2018 (EU28)
Draft Herraiz Faixó 494016537-image1.png Draft Herraiz Faixó 494016537-image2.png

Fuente: Elaboración propia a partir datos DESI

Las características fundamentales de cada estadio pueden resumirse en:

  • Stagnant: Países con alto nivel del índice DESI, pero con bajo momentum. Podríamos decir que tienen la necesidad de reinventarse e incrementar la innovación.
  • Vigilant: Países con oportunidades de digitalización debido a su bajo índice DESI y bajo momentum. Posibles causas serían las restricciones de sus instituciones y la falta de sofisticación del consumidor.
  • Outstanding: Países con un avanzado estado de digitalización, alto índice DESI y con gran momentum o velocidad de crecimiento del indicador. Precisan de un incremento en sus niveles de innovación y tienen la necesidad de crear nueva demanda.
  • Lagging: Países con bajo índice DESI, pero con alto momentum por posibles déficits de infraestructuras y una baja calidad institucional.

Vemos claramente el caso de España posicionado en el estadio “Outstanding Momentun”, lo cual quiere decir que tiene un nivel DESI por encima de la media de la EU28 y crece a mayor velocidad que la media europea. Podríamos decir que, a la vista de los resultados, la posición de este país desde el punto de la digitalización como índice y de su trayectoria sobre el mismo es muy satisfactoria.

Pero, ¿sobre qué base, fondo y contexto se está produciendo esta digitalización? Para responder a esta pregunta deberíamos conocer además cual está siendo el desempeño de otros índices que tienen también un alto impacto en la economía de un país y sus empresas, de tal manera que nos dieran mayor luz. Algunas de estas fuerzas de profunda huella serían su estado de la innovación, su nivel de competitividad o conocer cual está siendo el grado de compromiso de los trabajadores hacia sus empresas, entre otras. Por tanto, aquí es donde empieza a tomar importancia el concepto de ecosistema pues estamos añadiendo otros vectores, además del de la propia digitalización, que actúan como un todo y que afectan sobremanera al resultado final de la economía de un país.

2-El ecosistema digital

Como hemos comentado, conocer cuál es el estado del momentun digital de cada país de la Unión Europea resulta interesante para estar al corriente del curso de este índice en el transcurso del tiempo y de su trayectoria. Pero para tener una visión más amplia de lo que verdaderamente está sucediendo en cada país se hace necesario incorporar y comparar más índices que nos muestren una realidad más amplia. El tema resulta necesario en línea a poder distinguir entre si un país se está “digitando” o “digitalizando”. Esta diferencia es clave.

Según Ross (Ross, 2017: 9-10) el término “digitización” hace referencia a la estandarización de procesos y está asociado hacia la excelencia en las operaciones de las empresas/países y a una estrecha vigilancia en los costes imponiendo una férrea disciplina en los procesos a partir de la incorporación de la tecnología digital. Por otro lado, el término digital posee un espectro más amplio y hace referencia al conjunto de oportunidades que brinda el uso de la tecnología digital en todas las esferas de las empresas/países rediseñando toda la propuesta de valor teniendo en cuenta todos los actores que intervienen. Por tanto, la transformación digital y subrayamos aquí “digital” de las empresas y de los países requiere de una visión digital. Es una propuesta de valor centrada en el cliente o ciudadano que va más allá del factor tecnológico exclusivamente y que en ella se incluyen ingredientes como la experiencia del cliente, la innovación, la competitividad o el compromiso de los empleados, entre otros, generando un ecosistema digital.

En este sentido, el concepto de ecosistema no se concibe como un conjunto de elementos similares, si no que se modela como un conjunto de nichos funcionales, un conjunto de elementos ubicados dentro de un todo complejo donde cada nicho cumple una función particular (Rynn, 2007: 5-6). Esta idea de ecosistema aplicada al entorno digital nos lleva a concluir que el uso por parte de los países de la tecnología es un nicho más dentro de un conjunto de nichos funcionales como podrían ser los entornos competitivos en que se mueve el país, sus niveles de innovación o el nivel de compromiso de los trabajadores para con sus empresas, entre otros elementos. Estos factores comentados, unidos, rociados por la fuerza digital, podrían conformar un modelo de ecosistema digital que nos proporcionara una visión amplificada para conocer el nivel de equilibrio del conjunto de nichos (ecosistema digital) pues su resultado podría ser de alto impacto sobre el valor añadido bruto que genera un país.

Tratando de explorar esta última idea y de cara a poder confeccionar dicho modelo de ecosistema, tomamos los siguientes indicadores que aglutinan cuatro vectores trascendentales para el desarrollo económico de un país como son: su índice de digitalización, su índice de innovación, su grado de competitividad y el estado de compromiso de su fuerza laboral hacia la empresa. Afortunadamente, estos indicadores son elaborados por diversas instituciones de prestigio de manera anual o bianual a nivel mundial y europeo -salvo el de compromiso de la fuerza laboral “engagement” que a nivel europeo no se trata-. Estos son:

  • Índice DESI (Digital Economy and Society index): El Índice de economía y sociedad digital (DESI) es un índice compuesto que resume indicadores relevantes sobre el rendimiento digital de Europa y rastrea la evolución de los estados miembros de la UE en competitividad digital (Comisión Europea, 2017: 7-8).
  • Índice GII (Global de Innovación Index): El Índice Global de Innovación (GII) abarca 141 economías de todo el mundo y utiliza 79 indicadores en una amplia gama de temas. Por lo tanto, el GII nos presenta un rico conjunto de datos para identificar y analizar las tendencias globales de innovación (Globalinnovationindex, 2017: 22-23).
  • Índice de GCI (Global Competitive Index): El Índice de Competitividad Global (GCI) intenta cuantificar el impacto de una serie de factores clave que contribuyen a crear las condiciones para la competitividad, con un enfoque particular en el entorno macroeconómico, la calidad de las instituciones del país y el estado de la tecnología del país y la infraestructura de apoyo (WEF, 2017: 31-32).
  • Índice EEI (Employees Engagement Index) o nivel de compromiso de los empleados: Para conocer el nivel de “Engagement” de los empleados hacia sus empresas, a nivel de la Unión Europea no se dispone de dicho indicador. Es por esta razón que vamos a tratar de, con la información disponible de los factores que afectarían a este vector, construir un valor de dicho índice aproximativo. Para ello partimos de la idea de que se considera que una buena estrategia de empleo, implica invertir en empleados pues esta inversión puede ayudar a las organizaciones porque "reduce su costo, aumenta la productividad laboral y garantiza que los empleados estén familiarizados con los productos para que puedan ayudar a los clientes" (Zeynep, 2013: 11-12). Además, "... el compromiso se correlaciona con la disminución del ausentismo, la rotación, los accidentes y los defectos, mientras que también se correlaciona con un aumento en el servicio al cliente, la productividad, las ventas y los beneficios” (Kruse, 2014). Podemos decir que de manera agregada todo ello tiene también un impacto en la economía de un país. A partir de ahí, podemos confeccionar un índice que incluya estos conceptos a través de los datos disponibles y que son: 1-el nivel de empleo vulnerable de un país y que se refiere a los trabajadores familiares no remunerados y a los trabajadores autónomos como porcentaje del empleo total (Banco Mundial, 2017), y 2-el nivel del empleo temporal publicado por Eurostat (Eurostat, 2017). A través de ambos datos podemos construir un índice simulado y aproximado sobre la calidad del empleo por país por existir una vinculación entre dicha calidad del empleo y el nivel de compromiso que manifiestan los trabajadores en sus empresas (véase metodología).

Una vez tenemos estos cuatro índices (DESI, GII, GCI, EEI) y para facilitar la estructura del modelo, vamos a agregar el valor de los índices de competitividad (GCI), compromiso de los trabajadores (EEI) e innovación (GII) en un único índice llamado CEI Index (Competitive, Engagement and Innovation). El valor de dicho índice CEI es la suma algebraica de los valores de los índices comentados tal que: CEI Index =valor GCI+valor GII+ valor EEI y cuya escala es de 0 a 100 puntos (véase metodología).

Una vez obtenidos este nuevo índice (CEI) junto con el índice DESI, decimos que las interrelaciones entre ambos van a constituir los ejes principales del modelo de ecosistema digital (figura 2).

Figura 2: Ecosistema digital

Draft Herraiz Faixó 494016537-image3.png

Fuente: Elaboración propia.

Una vez establecido el ecosistema digital, en este siguiente paso lo que queremos es tratar de entender desde un punto de vista cualitativo, el impacto que dicho ecosistema (índices DESI y CEI) provoca sobre la evolución del valor añadido bruto que generan los países de la Unión Europea (EU28) -se utiliza GVA en vez del PIB (Produto Interior Bruto) para evitar el efecto fiscal. Entendemos por valor añadido bruto GVA (Gross Value Added) al producto (a precios básicos) menos el consumo intermedio (a precios de comprador) y es el saldo contable de la cuenta de producción de las cuentas nacionales (Eurostat, 2017).

Introduciendo el GVA de cada país, lo que se pretende es averiguar qué relaciones cualitativas existen entre los niveles del valor añadido bruto de un país y su ecosistema digital. Para poder dar este paso, vamos a hacer uso de la Ecuación del Ecosistema Digital. (Figura 3) que nos permite relacionar los diversos índices junto con GVA.

Figura 3: Ecuación del Ecosistema Digital

Draft Herraiz Faixó 494016537-image4.png

Fuente: Elaboración propia a partir de Modelo Manning (Manning et al, 2016)

Inspirado sobre el modelo de Manning (Manning et al., 2016: 9-10) que relaciona la experiencia del cliente y el nivel de ingresos que genera una empresa, vamos a hacer una extrapolación por yuxtaposición de empresas a nivel de país. Utilizamos los conceptos de digitalización, competitividad, innovación y compromiso de los trabajadores y suponemos que existe una relación entre el nivel y equilibrio de estos indicadores con el nivel de generación de ingresos de las empresas y por tanto y de manera agregada, del valor añadido bruto de un país. En este sentido podríamos decir que un mayor nivel de digitalización favorece el network de los consumidores y por tanto la disponibilidad de información y mayor elección. Por otra parte, también resulta importante conocer el nivel de calidad de la información es decir el nivel de conexiones y opciones que tiene el consumidor, cómo compiten las empresas/países, el nivel de oferta del mercado, en qué medida innovan y en qué orden los empleados están comprometidos con sus puestos de trabajo para ofrecer el mejor producto/servicio. A nivel de país todo ello viene recogido en los índices comentados. En definitiva, decimos que el cruce de estos dos índices (DESI, CIE) que contienen los conceptos anteriores impactará sobre el nivel del desempeño de GVA de un país, entre otros muchos factores, pero vamos a poner el foco en estos en concreto que son los que definen el ecosistema propuesto.

La ecuación del ecosistema digital no pretende encontrar la causalidad ni la correlación entre el valor de los índices y el valor añadido bruto de un país ni tampoco determinar el valor de los multiplicadores. Se trata de explorar de manera cualitativa y a través de probabilidades no paramétricas, cual es el mejor equilibrio entre los diversos índices del ecosistema digital que probabilísticamente nos ofrezca el mejor nivel del GVA para un país dado. Así pues, se plantean las siguientes hipótesis del modelo:

H1: Dado un valor positivo del GVA+ de un país respecto a la media de la Unión Europea (EU28) en un determinado periodo, este tiene una probabilidad mayor de provenir de sus valores positivos conjuntamente de sus índices DESI+ y CIE+ respecto de la media de la Unión Europea (EU28) que si proviene de sus índices DESI y CIE negativos conjuntamente o positivos y negativos alternativamente.

H2: Dado un valor negativo del GVA- de un país respecto a la media de la Unión Europea (EU28) en un determinado periodo, este tiene una probabilidad mayor de provenir de valores negativos conjuntamente de sus índices DESI- y CIE- respecto a la media de la Unión Europea (EU28) que si proviene de sus índices DESI y CIE positivos conjuntamente o positivos y negativos alternativamente.

3-Desequilibrios del Ecosistema Digital. (Digitalización fuerte, media o débil)

A partir del modelo de ecosistema digital que incorpora un conjunto de índices más allá del puramente tecnológico y de la ecuación del ecosistema digital expuesta, procedemos a calibrar el nivel de los índices para cada país miembro para obtener la figura 4, y donde el tamaño de las burbujas nos indica el valor de su GVA CARG (compound average rate) para los años 2010 a 2016 (oscuro positivo/ transparente negativo).

Figura 4: DESI y CEI Index vs GVA CARG 2010-2016

Draft Herraiz Faixó 494016537-image5.png

Fuente: Elaboración propia a partir de los índices DESI 2017, CEI 2017 y GVA CARG 2010-2017

A nivel visual, puede observarse que la mayoría de los países que tienen desempeños positivos se encuentran en los cuadrantes de la parte superior derecha lo cual nos indica que un desarrollo equilibrado de todos los indicadores (DESI y CEI) desembocan en un buen crecimiento de su GVA, mientras que, en el cuadrante inferior izquierdo, se encuentran ubicados aquellos países que, o bien tienen todos los indicadores muy poco desarrollados o bien, presentan notables desequilibrios y por tanto peores desempeños de su valor añadido bruto como país.

A partir de esta información vamos a proceder a posicionar el desempeño de cada país miembro con respecto al desempeño de la media de la Unión Europea (EU28) para poder clasificarlos en función del nivel de desarrollo de su ecosistema digital, véase Tabla 2.

En ella establecemos tres agrupaciones en función del grado de satisfacción del modelo “Ecuación del Ecosistema Digital”. Para su confección establecemos un ranking mejor/peor (better/worse) de cada país miembro respecto a los valores medios del total EU28. De esta forma podemos visualizar los mayores y menores desempeños de cada país y cada indicador. Así, por ejemplo, nos encontramos con países como Suecia (Se) o el Reino Unido (Uk) con desempeños por encima de la media europea en todos los indicadores y que por tanto clasificamos con la categoría del ecosistema digital “alto” por ser positivos los dos índices al mismo tiempo (CIE y DESI) versus la media de la Unión. En el nivel “medio” de la categoría se agrupan los países que sólo presentan un indicador (DESI o CEI) mayor que la media. Para el nivel “bajo” del ecosistema digital, añadimos los países cuyos indicadores están por debajo de la media al mismo tiempo.

Tabla 2: Ecosistema Digital y GVA (EU 28)
Draft Herraiz Faixó 494016537-image6.png

Fuente: Elaboración propia a partir de los índices DESI 2017, CEI 2017 y GVA CARG 2010-2016

A partir de la tabla 2, se establecen tres categorías del Ecosistema Digital en función del desempeño de los indicadores trabajados:

  • Ecosistema Digital Fuerte: Lo forman los países que superan los índices DESI y CEI respecto de las medias de la Unión. Aquí se agrupan la mayoría de países del centro y norte de Europa.
  • Ecosistema Digital Medio: En este caso podemos observar el grupo de países formado por Latvia, Francia, Chequia, España y Portugal. El caso de España (Es) en particular, destaca por tener un mejor desempeño en el índice DESI de digitalización respecto a la media de la Unión mientras que, sus índices CEI y GVA se encuentran por debajo. Abriendo el foco en su índice CEI, vemos que todos los índices que lo componen (Competitividad, Compromiso de los trabajadores e Innovación) están en negativo frente a la media de la Unión (2015 y 2017).
  • Ecosistema Digital Bajo: Pertenecen a esta categoría aquel conjunto de países que tanto su índice DESI como su índice CEI están significativamente por debajo de los crecimientos de la Unión. A pesar de ello se observa que algunos de estos países manifiestan un buen comportamiento de su GVA. Ello podría explicarse por tratarse de países cuyas economías están en desarrollo y el valor de su GVA tiene una fuerte dependencia de otras variables no analizadas en este estudio. En cualquier caso, es significativo ver que se trata de países de reciente incorporación a la Unión Europea y que incorporan una alta volatilidad en sus magnitudes. No obstante, sorprende ver a Italia o Grecia en esta categoría.

Con esta nueva clasificación vamos a utilizar el Teorema de Bayes de probabilidad condiciona sobre variables no paramétricas de los indicadores de cada país respecto al desempeño medio de la Unión Europea (DESI+, DESI-, CEI+, CEI-, GVA+, GVA-), es decir, sobre los resultados de la tabla 2. A partir de ahí vamos a aplicar las hipótesis 1 y 2 del modelo de Ecosistema Digital para obtener los siguientes resultados (Tabla 3) -véase apartado de metodología-:

Tabla 3: Probabilidades Condicionadas:
Draft Herraiz Faixó 494016537-image7.png

Fuente: Elaboración propia

H1: Dado un valor positivo del GVA+ de un país respecto a la media de la Unión Europea (EU28) en un determinado periodo, este tiene una probabilidad mayor de provenir de sus valores positivos conjuntamente de sus índices DESI+ y CIE+ respecto de la media de la Unión Europea (EU28) que si proviene de sus índices DESI y CIE negativos conjuntamente o positivos y negativos alternativamente.

P(CEI+ y DESI+)/P(GVA+)> P(CEI- y DES-)/P(GVA+) > P(CEI- y DESI+)/P(GVA+)> P(CEI+ y DESI-)/P(GVA+)

Vemos claramente que dado un valor positivo del GVA+ de un país respecto a la media de la Unión Europea (EU28), este tiene una probabilidad mayor (0,792) de provenir de sus valores positivos conjuntamente de sus índices DESI+ y CIE+ respecto a la media de la Unión Europea (EU28) que si proviene de sus índices DESI y CIE negativos conjuntamente (0,179) o positivos y negativos alternativamente (0 ó 0,029) confirmándose la H1.

H2: Dado un valor negativo del GVA- de un país respecto a la media de la Unión Europea (EU28) en un determinado periodo, este tiene una probabilidad mayor de provenir de valores negativos conjuntamente de sus índices DESI- y CIE- respecto a la media de la Unión Europea (EU28) que si proviene de sus índices DESI y CIE positivos o negativos y positivos alternativamente.

P(CEI- y DESI-)/P(GVA-)> P(CEI+ y DES+)/P(GVA-) > P(CEI- y DESI+)/P(GVA-)> P(CEI+ y DESI-)/P(GVA-)

También observamos que dado un valor negativo del GVA- de un país respecto a la media de la Unión Europea (EU28), este tiene una probabilidad mayor (0,462) de provenir de valores negativos conjuntamente de sus índices DESI- y CIE- respecto a la media de la Unión Europea (EU28) que si proviene de sus índices DESI y CIE positivos conjuntamente (0,230) o positivos y negativos alternativamente (0,151 ó 0,153) confirmándose la H2.

Llama la atención que cualquier combinación de los índices DESI y CIE de diferente signo ofrece una probabilidad menor de entregar un GVA+ y al mismo tiempo una combinación negativa de dichos índices se traduce en una probabilidad mayor de obtener un valor negativo del GVA-.

4-Conclusiones y limitaciones

Hemos visto que el concepto de Digital Momentun puede darnos luz sobre qué camino y velocidad está tomando cada país bajo la lupa digital. Así, encontramos países como España que se encuentra en un “Momentum Outstanding” o sobresaliente al presentar un índice DESI por encima de la media europea y al mismo tiempo disponer de una trayectoria digital con buena velocidad de crucero y buen crecimiento. De esta manera y en una primera fase, hemos ido clasificando los países en función de esas dos variables (valor del índice DESI y velocidad de la trayectoria digital) para configurar una foto “finish” de cada país que nos permite conocer en qué situación se encuentran los países de la Unión. Podríamos decir que si quisiéramos saber en qué momento se encuentra la carrera o competición digital, esta magnitud ya nos sería muy útil.

No obstante, el hecho de conocer el desempeño digital de un país no nos resultaría suficiente pues este no nos informa sobre los posibles desequilibrios que puedan darse en paralelo y sobre los que este vector tiene impacto. Sería un dato de la parte y no de las partes de un todo mayor. Podríamos preguntarnos si este Momentum Digital está primando de manera adicionada la “digitización” de las empresas, industrias, instituciones, o bien está siguiendo la vía de la digitalización. El caso es que el tomar una u otra dirección, resultará ser determinante en el avance de la economía del país que se trate. Es más, tomar un camino equivocado puede mermar el crecimiento a futuro de un país en términos de su crecimiento de su valor añadido bruto o crear un espejismo favorable pero cortoplacista y sin substancia.

Para tratar de ver qué tipo de inclinación digital toma cada país hemos hecho uso del concepto de ecosistema al considerar que el impacto digital no actúa aisladamente y que la digitalización planea y se adhiere sobre algo más, sobre unos fundamentales que van más allá de lo propiamente tecnológico. En este caso, hemos tratado de incluir bajo la ecuación del ecosistema digital, factores como la competitividad, la innovación y el compromiso de los trabajadores de un país a través de la confección de un índice agregado CIE, para posteriormente cruzarlo con el propio índice DESI con la finalidad de descubrir si existe un crecimiento equilibrado entre ellos. Nuestra intención ha sido ver si un mejor o peor desempeño de ambos índices afecta al desempeño del GVA de un país (no en la parte de la cantidad si no de signo) y el modelo nos ha permitido confirmar las dos hipótesis de partida al comprobar que a la mayoría de países con los mejores desempeños de índices CEI y DESI en un periodo dado, les corresponde también mejor índice GVA frente a la media. Por lo cual, si su país favorece sus índices de innovación, competitividad y del nivel de compromiso de sus trabajadores y añade el factor digital a los mismos, sus efectos sobre el GVA tendrán alta probabilidad de ser propicios. Sin embargo. los países con mayores desequilibrios entre su valor DESI y el resto de índices, presentan valores inferiores en el desempeño de su valor añadido bruto país presentándose el caso de valor positivos de DESI y negativos de CEI traduciéndose en un valor negativo en GVA (caso español). Por tanto y al tenor de lo comentado, hemos clasificado los países en tres tipos de estadios sobre su ecosistema digital (fuerte, medio y débil).

Todo apunta a que, a la hora de analizar la propia transformación de los países, el hacerlo desde la óptica del momentun resultaría miope. Tomemos por ejemplo el caso de España. Hemos visto que su trayectoria digital en estos últimos años la ha llevado a posicionarse en un valor DESI (53,5 sobre 100) por encima de la media de los EU28 (52,4) y a una velocidad de su trayectoria francamente envidiable (outstanding). No obstante, cuando analizamos el crecimiento de su valor añadido bruto de los últimos seis años con respecto a la media de la UE vemos que su desempeño ha sido, no un poco sino, sustancialmente menor (-2pp B/W) para el periodo 2010-16 . Cierto es que el resultado de una magnitud tan macroeconómica como el valor añadido bruto es fruto de múltiples factores que van más allá del presente estudio. A pesar de ello, lo que sí podemos afirmar es que aun teniendo esos buenos resultados en el índice de digitalización, cuando ponemos el foco en qué tipo de digitalización práctica, se revela que sus valores (mejor/peor media EU28) en los índices de innovación (-1,05), competitividad (-1,55) y nivel de compromiso de los trabajadores (-9,41) están muy lejos de la media de los países miembros y a un abismo de aquellos con mejores resultados. Esto denota que el modelo de transformación digital practicado en España resulta muy sesgado hacia la “digitización”, es decir una digitalización media o débil centrada en los procesos, el control de costes, el aumento del network de personas y cosas olvidando la importancia de la necesaria innovación, la creación de entornos más competitivos o la importancia del compromiso de los empleados en las empresas o instituciones, para y a través de la digitalización alcanzar un entorno digital fuerte. Así pues, tenemos aquí un país con alto índice DESI, con una buena velocidad digital, pero con bajos niveles en otros pilares fundamentales para el desarrollo del país y como demuestra el modelo con un ecosistema digital medio. Teniendo en cuenta las hipótesis de partida y concluyendo que a unos mejores niveles respecto a la media europea de los indicadores DESI y CEI al unísono corresponde una mayor probabilidad de un GVA de mayor crecimiento, resultará muy arriesgado enfocarse exclusivamente por mejorar un solo indicador.

Es cierto también que en el modelo aparecen países como Rumania (Ro), Polonia (Po) o Bulgaria (Bg), entre otros, que presentan buenos indicadores en su crecimiento compuesto del valor añadido bruto a pesar de tener también fuerte desequilibrios entre sus índices DESI y CEI. El análisis de estas excepciones esta fuera del objetivo de este estudio y podrían deberse a modelos de crecimiento correspondientes a países en desarrollo de reciente incorporación a la EU28 y cuya volatilidad en la entrega de sus magnitudes es muy alta. También podemos observar países con buenos equilibrios entre sus índices y en un estadio de ecosistema digital alto con valores escasamente menores del crecimiento de su GVA (Holanda, Finlandia y Dinamarca). Esto puede deberse a que las variables que impactan en el desempeño del valor añadido de una economía son múltiples, incluso a veces singulares de cada país y, como ya hemos dicho, este estudio en ningún caso pretende encontrar correlaciones o causalidades entre el conjunto de variables analizadas.

Y no es que la digitalización no sea importante, por supuesto y mucho, pero parecería ser que no es suficiente para crecer. Se ha querido destacar que más bien se trata de construir un ecosistema digital fuerte, de desplegar la digitalización manteniendo un equilibrio y no perdiendo de vista el resto de factores de alto impacto para tratar de empujar su crecimiento de modo unísono y armónico.

Como conclusión final podemos decir que la digitalización de un país y lo que todo ello implica, requiere de una visión periférica que contemple al propio ecosistema que el nervio digital afecta pues el avance en el índice digital exclusivamente, no garantiza el crecimiento y menos cuando magnitudes tan importantes como la innovación, la competitividad o el nivel de compromiso de los trabajadores con sus empresas del país, entre muchas otras, están estancadas o muy lejos de la media europea. La transformación digital requiere de una bases sólidas y crecientes -un ecosistema digital fuerte- para desplegar todo su potencial más allá de incorporar la tecnología tan necesaria pero no suficiente.

En cuanto a las limitaciones de este análisis podemos mencionar en primer lugar que, este estudio no analiza los factores de causalidad y sus relaciones, dejándose para un posterior análisis. Por otro lado, se indaga la digitalización en su vertiente relacionada con un conjunto concreto de indicadores oficiales (DESI, GCI, GII) o de elaboración propia (Employees Engagement) no teniendo en cuenta otros factores, índices o datos de muy alto calado en el entorno digital y económico de un país. En tercer lugar, tampoco se hace mención de los procesos o modelos de negocio de las empresas/industrias u otras variables también muy importantes como son el sistema educativo, el nivel de pobreza, la dotación de recursos naturales, el índice de apertura del comercio y muchos más. Además, el modelo utilizado no contempla el nivel de especialización sectorial de cada país, sus ventajas competitivas “adhoc” ni tampoco otros factores como la política monetaria, fiscal, de empleo o la inflación, aunque si se ha querido evitar en la medida de lo posible los efectos de la política fiscal al trabajar con el GVA en vez del PIB (Producto Interior Bruto). Otra quinta limitación destacable es que se han ponderado los índices al mismo nivel tanto para la construcción del índice agregado CIE como en la parte que corresponde a la ecuación del ecosistema digital. Todo ello se debe a que este análisis no pretende encontrar las relaciones de causalidad ni tampoco ningún tipo de correlaciones entre las variables utilizadas.

Por último, el estudio no incluye otros países fuera de la UE lo cual le daría un valor adicional al contener mayor información y disponer de un espectro de contraste más amplio para la confirmación de las hipótesis de partida.

Como potenciales áreas de estudio se podrían incluir: el añadir otras variables al ecosistema, aplicar métodos cuantitativos u otras metodologías o modelos e incluso la posibilidad de investigar sobre los valores de los multiplicadores DESI, CEI u otros índices e incluso realizar este ejercicio con otros países fuera de la Unión Europea.

Metodología:

1-Momentum Score: Compound average rate formula (CARG)

Draft Herraiz Faixó 494016537-image8.png

Se construye escalado sobre los porcentajes de CARG en escala de 20 puntos (-10 to 10). Momentun score son relativos (fast, slow).

Formula Scaled Momentum Score= ((20x CARG value – Minimum CARG value in data set/ (Maximum CARG in data set – Minimum CARG in data set)) -10

2- Construcción Indicador CEI Index (Competitive + Employees Engagement+ Innovation)

CEI Index= Global Competitive Index + Engagement Index + Digitization Index + Global Innovation Index

Index Range
GCI: Global Competitve Index (Global Competitiveness Report 2016–2017, WEF) 0-100
EE:Employees Engagement Index= 100 – ( Workers Vulnerabilty Index + Workers Tempourary Index)  (Eurostat+Banco M, 2017). Datos cierre 2015 proyectados a 2017. 0-100
DESI: Digital Economy and Society Index (European Commision, 2017) 0-100


GII: Global Innovation Index (The Global Innovation Index Report, 2017) 0-100


CEI Index =valorGCI+valor GII+ valor DESI+ valor EE 0-100


3- Workers Vulnerabilty Index: Empleo vulnerable se refiere a los trabajadores familiares no remunerados y a los trabajadores autónomos como porcentaje del empleo total (Banco Mundial, 2017).

Worker Tempourary Index: Empleo temporal si el empleador y el empleado acuerdan que su fin está determinado por condiciones objetivas tales como una fecha específica, la finalización de una tarea o el regreso de otro empleado que ha sido reemplazado temporalmente (normalmente indicado en un contrato de trabajo de duración limitada). Los casos típicos son: (a) personas con empleo estacional; b) las personas contratadas por una agencia o bolsa de trabajo y contratadas a un tercero para realizar una tarea específica (salvo que exista un contrato de trabajo por escrito de duración ilimitada); c) personas con contratos de formación específicos. El indicador se basa en la encuesta de la UE sobre la fuerza de trabajo. (Eurostat, 2017).

4- Cálculo de probabilidades condicionales (Teorema de Bayes):

Draft Herraiz Faixó 494016537-image9.png

4-1-Probabilidad condicional aplicada a las hipótesis:

H1: Dado un valor positivo del GVA+ de un país respecto a la media de la Unión Europea (EU28), este tiene una probabilidad mayor de provenir de sus valores positivos conjuntamente de sus índices DESI+ y CIE+ respecto de la media de la Unión Europea (EU28) que si proviene de sus índices DESI y CIE negativos conjuntamente o positivos y negativos alternativamente.

GVA+ sobre índices DESI o CIE positivos o negativos conjuntamente o alternativamente.

  • Probabilidad GVA+ que provenga de índice CEI+ y DESI+

P(CEI+ y DESI+)/P(GVA+)= P((CEI+ y DESI+) ∩ GVA+) / P(GVA+)

  • Probabilidad GVA+ que provenga de índice DESI+ y CEI-

P(DESI+ y CEI-)/P(GVA+ = P((DESI+ y CEI- ∩ GVA+) / P(GVA+)

  • Probabilidad GVA+ que provenga de índice DESI- y CEI+

P(DESI- y CEI+)/P(GVA+)= P((DESI- y CEI+ ∩ GVA+) / P(GVA+)

  • Probabilidad GVA+ que provenga de índice DESI- y CEI-

P(DESI- y CEI-)/P(GVA+)= P((DESI- y CEI- ∩ GVA+) / P(GVA+)

H2: Dado un valor negativo del GVA- de un país respecto a la media de la Unión Europea (EU28), este tiene una probabilidad mayor de provenir de valores negativos conjuntamente de sus índices DESI- y CIE- respecto a la media de la Unión Europea (EU28) que si proviene de sus índices DESI y CIE positivos conjuntamente o positivos y negativos alternativamente.

GVA- sobre índices DESI o CIE positivos o negativos conjuntamente o alternativamente.

  • Probabilidad GVA- que provenga de índice CEI+ y DESI+

P(CEI+ y DESI+)/P(GVA-)= P((CEI+ y DESI+) ∩ GVA-) / P(GVA-)

  • Probabilidad GVA- que provenga de índice DESI+ y CEI-

P(DESI+ y CEI-)/P(GVA- = P((DESI+ y CEI- ∩ GVA-) / P(GVA-)

  • Probabilidad GVA- que provenga de índice DESI- y CEI+

P(DESI- y CEI+)/P(GVA-)= P((DESI- y CEI+ ∩ GVA-) / P(GVA-)

  • Probabilidad GVA- que provenga de índice DESI- y CEI-

P(DESI- y CEI-)/P(GVA-)= P((DESI- y CEI- ∩ GVA-) / P(GVA)

Referencias Bibliográficas:

Brynjolsson, E., McAfee, A., 2012 “Race against the machine: How the digital Revolution is accelerating innovation, driving productivity, and irreversibly tranasforming employment and the economy”, The MIT Center for Digital Business.

Bughin, J., Catlin, T., Hirt, M., Willmott, P., 2018 “Why digital strategy falls”, Mckinsey Quaterly. Executive summary, january, 2018

Chakravortu, B., Sankar, R.C, 2017, “Digital Planet 2017. How competitiveness and trust

in Digital Economies vary across the world”, The Fletcher School, Tuft Univertity

DESI 2017, “The Digital Economy and Society Index” , European Commision, October, 2017

https://ec.europa.eu/digital-single-market/en/desi

Eurostat, “European Commision” , database, October, 2017

http://ec.europa.eu/eurostat/data/database

Finette, P., 2017 “Between the Zeros and Ones: Decoding Digitization, Learn What's Behind Digital Disruption and How to Leverage It”, Singularity University Conference, june 2017

Gartner, 2017 “Digital” glossary definition”, Gartner, 3Q16 Gartner survey (U.S.)

Gill, M., Schadler, T., 2017 “Digitize your business strategy. Executive Overview: The digital business transformation playbook”. Forrester, October, 2017.

Global Competitive Index 2016, “The Global Competitiveness Report 2016–2017”, WEF, October, 2017 https://www.weforum.org/reports/the-global-competitiveness-report-2016-2017-1

Global Innovation Index 2017, “The Global Innovation Index”, November, 2017

https://www.globalinnovationindex.org/gii-2017-report

Kruse, K, 2014 “Employee Engagement: The Wonder Drug For Customer Satisfaction”, Forbes 2014 https://www.forbes.com/sites/kevinkruse/2014/01/07/employee-engagement-the-wonder-drug-for-customer-satisfaction/ - 51f2cac66d46

Manning, H., Bodine, K., 2012, “Outside in. The power of putting customers at the center of your business”. Forrester Research. 3-4

McDonald, M., Rowsell-Jones, A. 2012, “The Digital Edge. Exploiting information & technology for business advantage”, Gartner ebooks 2012, 31-32

Negroponte, N, 1995, “Being Digital”, Ediciones B, S.A. (2000) 21-23,

Rogers, D.L. (2016), “The Digital Transformation Playbook, Rethink your business for the digital age”, Columbia Business School Publising 2016 , 40-50

Ross, J. ,2017, “Don´t confuse Digital with Digitization”, MIT, Mit Sloan Management Review, Sept, 2017

Rynn, J,. 2007, “The economy is an Ecosystem”, Sanders Research Associates, May 2007

Technology Vision, 2017. “Amplifyou. Technology for people. The era of intelligent Enterprise” (Accenture Report), July, 2017

Weill, P., Woerner, S.L., 2015, “Thriving in an increasingly Digital Ecosystem”. MITSolan Management Review, Summer 2015

Zeynep, T., 2013. “The Good Jobs Strategy”. Interview by MIT Sloan School of Management, May, 2013

Back to Top

Document information

Published on 10/05/18
Accepted on 10/05/18
Submitted on 12/03/18

Licence: Other

Document Score

0

Views 10
Recommendations 0

Share this document