Eje temático: 1. El marc global: tendències mundials en geopolítica en el marc de la perspectiva de la Unió Europea.

Punto: • La Unió Europea com a actor global

Introducción

Hace unos años oía a una señora de la alta sociedad vasca una frase que en su momento me impactó, que luego medité y que, casualidades de la vida, se adapta como un guante a su mano a la situación que hoy está viviendo Catalunya. La frase estaba referida a la posición que debe adoptar la madre del hijo en un matrimonio para garantizar la paz. La frase decía que ‘la suegra debe tener la boca cerrada y la cartera abierta’.

Eso es lo que sucede con Catalunya. Catalunya debe aportar, debe pagar, debe ser solidaria, debe estar callada tras recibir lo que recibe aunque sea una cantidad que le haga quedar en una situación peor, tras recibir, de lo que quedan otras regiones que no aportan después de recibir.

Habitualmente se sitúa en 1714 el año en que comienzan los agravios, injerencias y ninguneos a Catalunya por parte del Estado, agravios, injerencias y ninguneos que crecieron durante el franquismo; pero no, el camino de Catalunya se torció mucho antes, exactamente el 26 de Marzo de 1244, el día en que se firmó el Tratado de Almizra.

Errores muchísimos, incontables, como no aceptar la oferta del Presidente del Gobierno Adolfo Suárez que hubiera permitido a Catalunya disponer de un sistema financiero y fiscal verdaderamente autónomo como el de Euskadi. Como no haber hecho más insistencia en las reivindicaciones económicas cuando hubo posibilidad de haberlo hecho, caso del Pacto del Majestic.

Desde hace siglos existe un no entendimiento entre Catalunya y España, un no entendimiento que en estos últimos meses se ha disparado. Al igual que existe un no entendimiento entre diversas regiones de Europa y los Estados en los que estas se integran.

Hasta ahora la situación ha sido de statu quo, pero en Europa se está operando una transformación. Por un lado el concepto de Estado se halla en declive, por otro, las zonas generadoras, con expectativas, las regiones con verdaderas posibilidades apuntan a más por lo que necesitan más libertad de movimientos.

En realidad nos hallamos en un tránsito de modelo de Europa. En un tránsito económico, social, geopolítico. E imparable, como el que se dio a finales del siglo XVIII.

Catalunya: mi posición personal

España cuenta con un sistema de administración territorial que es ilógico y absurdo: tras el franquismo se crearon unos entes territoriales y se les transfirieron unas competencias sin considerar si todos esos entes territoriales creados podían financiar las competencias que se les iban a transferir ni si todos esos entes tenían razón de ser.

Una vez creados y diseñada la transferencia de competencias había que financiarlos, y el criterio que se escogió para fundamentar el sistema de financiación regional fue muy simple: excepto en las regiones de régimen especial, la Agencia Tributaria del Estado recaudaría y luego repartiría con arreglo a unos criterios y en función de esas competencias que se transferirían –el Estado transferiría– a esas regiones dibujadas. El argumento científico que se dio para justificar tal proceder fue la intención de aproximar la renta media de cada región a la media de España.

El resultado de ese sistema de financiación se vio muy pronto: en España hay cuatro regiones de régimen común que aportan y todas las demás reciben, pero con una particularidad: medido en recursos disponible por habitante, las que dan, después de dar, quedan en una posición mucho peor que las que reciben después de recibir. Catalunya se encuentra en esa posición.

A Catalunya ese sistema de financiación que detrae recursos para su crecimiento, le ha costado más de 200 mM€ en valor actual desde que tal sistema se puso en funcionamiento, costándole anualmente 16 mM€ y obligándole a mantener una deuda pública propia de supera los 70 mM€ que no existiría sin ese coste anual. Y encima esos fondos que salen de Catalunya y van a quienes los reciben son utilizados, ¿cómo, para qué y con qué criterio?.

Catalunya precisa un sistema financiero y fiscal propio que de la vuelta a esa situación; precisa una serie de competencias que no tiene; precisa poder tomas decisiones para las que ahora necesita el beneplácito del Estado donde fundamentalmente pesan los intereses de las regiones que reciben más de lo que aportan por el simple hecho de que son más que las que aportan más de lo que reciben. Catalunya precisa eso, pero, y aunque lo he dicho al principio vuelvo a decirlo, pienso que hoy no precisa la independencia; no digo que para Catalunya fuese negativo el tenerla, sólo digo que no la necesita.

Desde mediados de los 80 se están realizando encuestas en relación al nivel de independentismo puro existente en Catalunya, y durante décadas se ha movido entre el 20% y el 25%; hasta que se manifestó la crisis en la que el planeta está inmerso y se alcanzaron cotas del 65%. Teniendo en cuenta que un 20% de la población de cualquier país nunca se informa de nada ni sobre nada por lo que ni tiene opinión ni adopta postura sobre nada, ese 65% es un nivel tremendo.

El problema existente en Catalunya, el problema ‘que pasa’ con Catalunya es, en un 99% de índole, trasfondo y base económica. Y si no se ha enfocado así por casi nadie ha sido porque es infinitamente más fácil hablar sobre emociones que sobre números. Mientras ‘España iba bien’, aunque el problema era archiconocido las consecuencias eran ignoradas, pero cuando España empezó a ir mal toda esa problemática estalló.

Si se quiere resolver de verdad el problema de y con Catalunya se ha de resolver la situación económica ilógica que a Catalunya se le obligó a aceptar; y sí, vale, la cantinela-rumor de siempre: Adolfo Suárez ofreció a Tarradellas un sistema fiscal parecido el vasco y las fuerzas vivas catalanas lo rechazaron, pero de eso ya hace mucho tiempo y esos personajes ya tendrán que responder de su decisión ante la Historia. Ahora estamos aquí, y ese problema tiene que resolverse ahora y aquí.

Catalunya precisa recuperar el déficit fiscal interregional que se le obliga a tener, obtener unas competencias que es ilógico que no tenga y poder decidir ella misma sobre cosas que a ella le atañen, pero la independencia, ahora, no la precisa. Lo que Catalunya precisa se puede resolver en una tarde si se quiere, formalizar la independencia sería un proceso monstruosamente complejo y largo, pero, si, con ella también se obtiene todo eso que Catalunya precisa.

(Publicado en www.assamblea.cat el 27.09.2017)

http://www.gxi.cat/27-09-17-nino-becerra-santiago-catalunya-la-meva-posicio-personal-el-punt-avui

1-O: mi valoración

Varios días después de ‘los sucesos del 1-O’, pienso que vale la pena valorar que sucedió, porqué sucedió y adonde lleva la evolución de lo que sucedió.

No sé si vieron el texto que publiqué en El Punt AVUI el pasado 27 de Septiembre con el título “Catalunya: la meva posició personal”: http://www.elpuntavui.cat/politica/article/17-politica/1247656-catalunya-la-meva-posicio-personal.html Si no lo leyeron y si disponen de un rato, les sugiero que lo lean. Resumiendo mucho lo que vengo a decir es que, a mi modo de ver, la causa, el origen de la evolución, de la deriva que está adoptando en Catalunya el sentimiento nacionalista en estos últimos diez años es supermayoritariamente económica. Pero el 1 de Octubre la situación dio un salto cualitativo que supone el paso a otro nivel.

La economía. A pesar de que el Gobierno utilice un método de cálculo del gasto regional ilógico: la mejora de la iluminación de la fachada del edificio que alberga el Destacamento de la Guardia Civil asentado en Cartagena beneficia a un vecino del municipio de Betanzos, Catalunya tiene un déficit fiscal interregional con las regiones de España que reciben más o mucho más que lo que aportan, cifra que se mueve entre los 14 y los 16 mM€ en el caso de que las cuentas se hagan como tienen que hacerse: la mejora de la iluminación de la fachada referida beneficia a la Región de Murcia porque el gasto es hecho en Murcia.

Desde que la LOFCA entró en funcionamiento en 1980 se denunció que existía un desequilibrio negativo entre cuatro regiones del régimen común y las otras catorce de dicho régimen. Catalunya era y es una de esas cuatro. En esencia la fuente del desequilibrio radicaba en dos aspectos. Por un lado, y a pesar de aportar el 21% de los ingresos fiscales que se recaudan en España, el 80% de los fondos recibidos por Catalunya por parte del Gobierno central se realizaban a través de un sistema de cálculo negociado por todas las regiones en el que la voz de las que reciben pesa más que la de las que aportan por el mero hecho de ser su número mayor. Por otro, Catalunya, en recursos por habitante, después de recibir lo que le llegaba desde el Gobierno del Estado quedaba en una posición mucho peor que las regiones que recibían después de recibir.

Insisto: estos desequilibrios fueron denunciados desde el principio, pero en un tono más elevado a partir de mediados de los 90. Las siguientes versiones y revisiones de la LOFCA corrigieron en algo ese desequilibrio en contra de Catalunya, pero nunca abordaron el trasfondo del asunto: la insostenibilidad económica de regiones artificialmente creadas en el sistema de administración regional existente, y la imposible financiación de una serie de competencias transferidas a distintas regiones.

Se dice que en toda situación hay una gota que colma el vaso, en el caso del sentimiento independentista de Catalunya pienso que esa gota fue la crisis manifestada a partir del 2007 y que con toda su virulencia estalló en el 2010. Porque ahí fue cuando la población residente en Catalunya fue verdaderamente consciente de que las carencias que la crisis le obligaba a padecer venían acrecentadas por la falta de recursos provocada por el sistema de financiación regional vigente en España, algo que había sido reafirmado por el ‘cepillado’ a que el Estatut de Catalunya había sido sometido en el 2006 (https://www.youtube.com/watch?v=NIMyHScbArk) .

¿Por qué el Gobierno del Estado no realizó una oferta económica potente para desactivar la situación que derivó en el 1 de Octubre? ¿Fue porque hubiese perdido votos en esas regiones que son receptoras netas? ¿Porque le daba igual ya que creía que tenía la partida ganada? ¿Porque era consciente de que los cambios que ya se están intuyendo en Europa van a desembocar en el rompimiento de los sistemas regionales actualmente vigentes en los países europeos?. Pienso que jamás se sabrá, pero en el fondo importa relativamente poco.

Las divisiones de los Estados actuales se sustentan en un principio que ya no es viable: el conjunto Estado debía avanzar: crecer, de forma conjunta, es decir, todas sus partes tenían que hacerlo a la vez. Tras los años 70 empezó a verse que ello cada vez era más difícil y tras el crash del 2010 que cada vez era más imposible: simplemente no había recursos para todos y quienes más posibilidades tenían debían disponer de más opciones.

Pienso que lo que está sucediendo en y con Catalunya es parte de un experimento, uno más de los que desde el 2010 se están realizando en Europa; un experimento que supondrá pasar de la Europa de los Estados a la Europa de las Regiones. Un grupo de áreas con capacidades y con posibilidades sobre las que pivotará la actividad económica. Catalunya, Euskadi, Flandes, el Veneto, … pertenecen a ese grupo.

En ese sentido el 1-O, pienso, no fue más que un paso en esa dirección.

(Publicado el ‘L’Econòmic’ el 08.10.2017, Pág. 30)

Economía de Catalunya. Realidades, impactos y previsiones.

Por favor, observen con detenimiento los dos gráficos que vienen a continuación. El primero recoge el déficit fiscal interregional de Catalunya entre los años 2002 y 2014 (no existen datos procesados más recientes) calculado por el método de la carga beneficio y por el de flujo monetario. Entre paréntesis el porcentaje que las cantidades suponen proporción al PIB de Catalunya. El segundo el PIB pc de cada una de las regiones de régimen común y los recursos por habitante que corresponde a cada una de las regiones, ambos expresados en números índices sobre la media de España que se halla igualada a 100. Como pueden ver el gráfico está construido de tal modo que PIB pc y recursos por habitante de cada región quedan alineados.

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Fuente: Diari Ara 05.12.2017, Pág. 26.

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Fuente: Elaboración propia con datos del 2015 a partir de El País 02.12.2017.

El resumen de lo que nos cuentan estos gráficos es: Catalunya aporta al Estado más de 16.000 millones más de lo que recibe, lo que se traduce en que Catalunya cuente con 23 puntos menos de recursos por habitante en relación al PIB que cada residente en Catalunya genera y que lleva a Catalunya a quedar en una situación, después de aportar y recibir, mucho peor de lo que quedan otras regiones después de recibir. Por ejemplo, si permaneciesen Catalunya todas las contribuciones recaudadas en Catalunya a cada residente le corresponderían unos recursos de 2.298 euros anuales, y si sucediese lo mismo en Extremadura a cada residente le corresponderían 1.482 euros. Tras la recaudación por la Agencia Tributaria y posterior reparto, a cada residente en Catalunya le tocan 2.075 euros y a cada residente en Extremadura 2.572 euros.

Remontándonos a 1980, el año en que fue promulgada la ley que establece y regula la financiación de las regiones de régimen común (todas excepto Euskadi y Navarra), la LOFCA, tomando el PIB anual de Catalunya desde dicho año hasta la actualidad; suponiendo que la tasa de déficit fiscal interregional se haya mantenido; y actualizando los importe anuales de déficit interregional a euros del 2016, lo que sale es que Catalunya tiene un déficit interregional acumulado desde 1980 de más de 570.000 millones euros: dos veces y media el PIB de Catalunya del año 2016. ¿Se imaginan lo que hubiese podido hacer Catalunya con esos fondos a lo largo de esos años?.

Esta situación en la que Catalunya se halla inmersa no corresponde a ninguna razón científica, fue consecuencia de una decisión tomada entre 1976 y 1979: que, independientemente de las consecuencias que la medida tuviese para su crecimiento, las regiones con más posibilidades y mayor generación de PIB debían ser drenadas de recursos a fin de que las demás dispusieran de más recursos; sin control ninguno en que gastaban esos recursos, sin auditar el impacto de tal recepción, sin cuestionar el modo de gasto.

Da la sensación, parece como si Catalunya debiera aportar todo lo que le digan, sin protestar, sin reclamar, solo aportar; incluso aunque tras aportar y recibir, quede en una situación peor que otras regiones que reciben muchísimo más de lo que aportan. Comentarios en el sentido de que desde una perspectiva económica son ilógicas las cantidades que Catalunya aporta vistas las que recibe, son objeto de réplicas que nada tienen que ver con lo económico. Pagar y callar, solo eso.

Por ello pienso que las personas concienciadas con la problemática en la que se halla inmersa Catalunya deberían llevar a término una campaña de concienciación de las consecuencias económicas y sociales que tal trato financiero supone para la población residente en Catalunya, dejando al margen colores políticos, naturalmente. Una lista de espera en un hospital, el pago de un peaje en una autopista, un grupo de niños escolarizados en un barracón, pavimentos degradados en vías urbanas e interurbanas: carencias en equipamiento escolar, en equipamiento social, no conocen de colores políticos; el problema, pienso, estriba en que una parte de la población residente en Catalunya desconoce estas situaciones. Al igual que ignora que los 80.000 millones de deuda pública propia que Catalunya se ve obligada a mantener son consecuencia de ese maltrato financiero.

Y por favor, si a alguien se le pasa por la cabeza invocar el concepto de solidaridad, que busque el significado de tal vocablo en el diccionario de la RAE: “Adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros”.

Es, pienso, algo parecido a aquello de “The economy, stupid”. La frase de James Carville, estratega de campaña de Bill Clinton en el 92, que se convirtió en un slogan de campaña y que le reportó un megamontón de votos.

(Publicado en ‘L’Econòmic’ el 14.01.2018, Pág. 23)

Reflexiones sobre la financiación regional

“Si lo más importante es la igualdad, la cohesión y la solidaridad, entonces no hacen falta las comunidades autónomas, basta con un modelo de Estado unitario”.

Antoni Castells, Catedrático de Hacienda Pública de la UB en la inauguración de un curso de Verano sobre financiación de las Comunidades Autónomas del Consorcio Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Barcelona. Sebastià del Arco, “Castells: ‘Si lo más importante es la igualdad, sobran las autonomías’”. El País 19.07.2007.

La división administrativo-territorial de España en Comunidades Autónomas es fruto de los Pactos Autonómicos de 1981 y 1985, acuerdos que nunca fueron refrendados en el parlamento ni incorporados a la Constitución de 1978 que sí se refiere, de forma genérica, al derecho a la autonomía de las regiones. La Constitución y los Pactos Autonómicos significaron la instauración de un sistema territorial que tiene mucho de federal y que se hallaba en clara oposición al centralismo hasta entonces vigente.

Se dotó a las CCAA de competencias y se instauraron Gobiernos autonómicos con sus estructuras administrativas. El problema llegó cuando tuvo que establecerse su sistema de financiación. Dos, Euskadi y Navarra, y debido a sus antiguos derechos forales, vigente en el caso de la segunda, derogados por el franquismo en el de la primera, contaron con regímenes fiscales propios consistentes en que sus Haciendas recaudan las contribuciones fiscales en sus territorios y luego entregan a la Agencia Tributaria aportaciones anuales en función de su respectivo peso en el PIB de España, mientras que las quince CCAA restantes quedaron sujetas a un sistema común en el que la Agencia Tributaria recauda y luego reparte en función de variados criterios. El sistema de financiación de las CCAA de régimen común así como de las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla quedó recogido en la LOFCA, la Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas, de 22 de Septiembre de 1980, que luego tuvo diversos ajustes y modificaciones en 1996, 2001 y 2009. Y aquí surgió el problema.

La financiación de las CCAA según lo dispuesto en la LOFCA no fue establecida como una consecuencia ni del peso económico de cada una ni de la aportación que cada una realizaba al PIB de España, sino como un sistema para reducir las diferencias de las rentas medias de cada una de las CCAA respecto a la renta media de España. Lejos de analizar la viabilidad de las Comunidades antes de darles nacimiento y las posibilidades de que pudieran financiar las competencias que iban a serles transferidas, se estableció un sistema por el que las CCAA qué más PIB generaban y con mayor PIB potencial, más les era detraído por la Agencia Tributaria y entregado a las que menos generaban y menor potencial tenían, de forma que las que aportaban muy bien podían quedarse, tras aportar, en una posición peor de la que tenían antes de aportar, y todo ello sin que se realizase un análisis de la viabilidad económica de las que recibían.

Es decir, como las posibilidades de crecimiento real de España y de cada una de las Comunidades era el que era, se instauró un sistema por el que unas Comunidades pasaron a sostener a otras pero sin que se llegase al fondo de la viabilidad futura de las sostenidas. La razón era simple: España es una economía que es capaz de generar lo que es capaz de generar, pero lo que no es capaz de generar es un crecimiento para que todas sus CCAA tengan el mismo nivel económico ni de desarrollo.

Durante los primeros años el sistema se fue adaptando, pero muy pronto empezaron las divergencias a medida que iba quedando patente que no se cumplía la regla de oro de la financiación autonómica: la teórica igualdad de financiación por habitante y por servicio. El problema se pervirtió cuando esta problemática se politizó.

La única vez que el Gobierno de España publicó las Balanzas Fiscales, el instrumento contable que recoge los saldos interregionales con los métodos de cálculo del ‘flujo monetario’ y del ‘coste beneficio’, fue en el 2008 con datos a 31 de Diciembre del 2005, y lo que tales balanzas pusieron de manifiesto es que unas pocas regiones aportaban más de lo que recibían y el resto recibía más de lo que aportaban, en algunos casos sensiblemente más. (http://www.lamoncloa.gob.es/NR/rdonlyres/7799A507-C58E-4572-BE29-EC87EE6CBDDA/89951/150708Balanzasfiscales.pdf).  “La página que busca no existe” (22.11.2017)

A partir de aquí el tema se politizó completamente y prácticamente abandonó el terreno de lo técnico: la viabilidad de todas las CCAA formadas y la sostenibilidad de las competencias transferidas, politización que pivotó no alrededor del eje del crecimiento sino del de la solidaridad: quienes reclamaban la revisión del sistema por menoscabar las posibilidades de crecimiento de las CCAA que aportaban pasaron a ser calificados de insolidarios y de separatistas. Y en ese contexto es en el que la frase del Dr. Antoni Castells adquiere todo su significado.

(Págs. 207 y 208 de ‘La Economía. Una Historia muy personal’. Santiago Niño-Becerra. Ed. Los Libros del Lince. Barcelona. 2015).

La Europa de las Regiones: La Revolución Francesa 2.0

Hoy estamos en 1937. También en la segunda mitad del Siglo XVIII, y en concreto en 1785. ¿Cómo es posible?.

Cada período histórico ha estado caracterizado por un sistema económico y social, un conjunto de normas y principios filosóficos, jurídicos y culturales que determinan una estructura general de comportamiento. El modelo es la forma como el sistema se manifiesta en cada momento, es decir, como opera el sistema en cada momento. Desde principios del S. XIX el Sistema vigente en el planeta es el Capitalista, independientemente de que, a día de la fecha, haya zonas que parece que ya se encuentran más allá del capitalismo a la vez de que en otras de la sensación de vivir en un pasado remoto precapitalista. Pero a la vez, la forma como ese capitalismo se manifiesta, el modelo operativo, es totalmente diferente hoy a como lo era en 1965, en 1923 o en 1872, aunque en esos tres años el sistema fuese el mismo: el Sistema Capitalista.

Los sistemas, y por descontado los modelos, se agotan, y lo hacen porque los elementos sobre los que se han construido han dejado de ser válidos por la propia evolución de las cosas: la Historia, en su dinámica evolutiva, va llevando a la sustitución de bases, de puntos de vista, de argumentos conceptuales, entrando en conflicto esos elementos nuevos con los que en ese momento aún se hallan vigentes, produciéndose, cuando ello sucede, el agotamiento del modelo y en ocasiones del sistema en uso. Siempre, en los últimos dos mil años, el proceso ha sido idéntico, y siempre esa secuencia de ‘agotamiento-diseño de un nuevo modelo (o sistema)’ se ha producido en forma de crisis.

Dentro de nuestro sistema un cambio de modelo se produjo tras la Depresión. En 1929 el modelo entonces en uso entró en crisis, crisis que con altas y bajas se prolongó hasta 1947 cuando un nuevo modelo comenzó su operativa. Crisis que tuvo dos manifestaciones en 1930 y en 1937.

Algo de muchísimo más calado, aunque en la misma línea, sucedió en 1517 cuando Lutero publica sus 95 tesis poniendo en marcha una cadena de conflictos que desembocaron en las Guerras de Religión ocurridas entre 1546 y 1555 y que concluyeron con la consolidación de la ética protestante que abrió las puertas a un nuevo sistema económico y social a partir de principios del siglo XVII. Ahora nos encontramos en un momento parecido.

Avancemos un poco más. En 1785 y 1786 se produjo en Europa una crisis fortísima que arruino cosechas y cabañas ganaderas. Aunque afectó a gran parte de Europa, fue en Francia donde tuvo una mayor incidencia debido a tres factores: una población elevada lo que equivalía a una mayor masa de miseria; una monarquía y nobleza particularmente estáticas; y una burguesía de tamaño medio y reducido pero muy dinámica y especialmente afectada por el inmovilismo institucional existente. A eso se añadía una atmosfera intelectual muy activa manifestada en el Enciclopedismo.

Lo que sucedió a continuación es conocido. En 1789 la prisión de La Bastille es tomada por la multitud lo que pone en marcha un proceso de crisis que ha pasado a la Historia como la ‘Revolución Francesa’ y que finaliza en 1815 con el Congreso de Viena. Un proceso que puso fin a un modelo basado en el Despotismo Ilustrado, en la especulación (La Burbuja de los Mares del Sur en 1720, por ejemplo), y una creciente presión ejercida por tendencias que buscaban la sustitución del mito por parte de la experiencia y del empirismo (David Hume, “Enquiry concerning human undersanding” publicado 1748, entre otros); todo ello impulsado por una nueva energía aplicada a la producción: el vapor.

De aquella gran crisis que tuvo lugar entre 1789 y 1815 nació nuestro sistema: el Sistema Capitalista, caracterizado por una serie de principios y sustentado en una figura: el Estado que hacía de base y de eje. El Estado de las Revoluciones Industriales ha sido un Estado muy potente, omnímodo, omnipresente, con competencias en aumento desde la crisis de 1929; un Estado vinculado a unas fronteras, a un concepto de nación, de territorio, y a una estructura política: la democracia en alguna de sus formas. Un concepto, el de Estado, que daba por supuesto que ‘todos’, que el conjunto de la población, iba a ir a más porque su objetivo era que fuese a más debido a que toda la población, el conjunto de la población, era importante porque era necesario. Un modo de hacer que tomó forma y alcanzó su cima en el nuevo modelo puesto en marcha tras la II GM. Hasta hoy.

El concepto de Estado implica cohesión, unión, igualdad, oportunidades para todos, movilidad social, pleno empleo, protección. Los acuerdos de Saltsjobaden de 1938 pusieron la base: el Estado en el centro como garante, y a un lado la burguesía, el capital, y al otro el proletariado, el trabajo. Funcionó mientras este esquema fue necesario: en un escenario de Guerra Fría y mientras el trabajo, todo el trabajo, fue imprescindible para generar PIB. A mediados de los 80 empezó a dejar de serlo. Y hoy ya no lo es.

A mediados del pasado mes de Octubre la oficina europea de estadística, Eurostat, publicó la edición correspondiente al 2017 del anuario de las regiones. (Lo tienen aquí: es gratuito: http://ec.europa.eu/eurostat/documents/3217494/8222062/KS-HA-17-001-EN-N.pdf/eaebe7fa-0c80-45af-ab41-0f806c433763 y el atlas de gráficos aquí: http://ec.europa.eu/eurostat/statistical-atlas/gis/viewer/?mids=BKGCNT,C02M01,CNTOVL&o=1,1,0.7&ch=C01,ECF,C06&center=51.07113,12.53045,2& ). Es un conjunto enciclopédico de datos cuyo resumen es muy simple: la mayoría del PIB de Europa se está generando en muy escasos lugares. (En los continentes asiático y americano se está produciendo un fenómeno semejante).

A esto añadan otro fenómeno del que ya hemos hablado en ocasiones: la tendencia imparable en todo el planeta, en el entorno postglobal en el que este se ha convertido, hacia el oligopolio, tanto en las actividades productivas como en las financieras y de servicios. De tal modo que, pienso, la ‘Revolución Francesa’ del actual Sistema: de nuestro Sistema, es precisamente la dilución del concepto Estado y la eclosión del poder de las grandes corporaciones centrado en esos muy escasos lugares en los que se concentra la mayor parte de la actividad.

Yo escribí en el mes de Septiembre (http://www.leconomic.cat/article/1254394-1-o-la-meva-valoracio.html) que Catalunya no necesitaba la independencia para alcanzar cotas elevadas de desarrollo económico, y hoy lo continúo pensando. Pero visto como están yendo las cosas es obvio que los tiros van a ir por otro lado. Catalunya será la primera zona, región, comunidad, cluster, en alcanzar el autogobierno; ¿la independencia?, puede; luego vendrán otras zonas otros lugares: repasen los mapas antes indicados.

Yo pensé que las instituciones y las autoridades europeas harían de motores de este cambio impulsándolo y favoreciéndolo, pero no ha sido así porque defienden su posición del mismo modo que la nobleza defendió sus intereses en la Francia del siglo XVIII. Pero nadie va a poder parar ese proceso porque el concepto de Estado está superado, agotado. Y no, no es un tema ideológico, ni político. Se tiñe con esos colores porque, pienso, la población tiene que sentirse partícipe del proceso, tanto la que se halla a favor como la que es contraria; pero detrás se encuentran razones muy prosaicas: eficacia, productividad, disponibilidad de recursos, … Y una nueva manifestación de la crisis que comenzó en el 2007 que ya está despuntando en el horizonte y que se sentirá en el 2018.

Pienso que Catalunya hubiera tenido bastante con un Estatuto como el de Gernika y con el desarrollo de las competencias que le acompañan, pero eso ya no es suficiente porque eso quedaba enmarcado por un perímetro que ha sido superado por la evolución de la Historia, por lo que ahora ya toca otra cosa. Bienvenidos a la Revolución Francesa 2.0.

(Publicado en https://sninobecerra.com el 15.11.2017)

Conclusiones

  • Catalunya junto con las regiones europeas con más posibilidades y mejores expectativas serán independientes no por la voluntad y el esfuerzo de unas personas y grupos más o menos bienintencionados e idealistas, sino porque la evolución de la dinámica histórica ha superado el concepto de Estado.
  • El embrión del Estado nace en el siglo XIV por necesidad y debido al agotamiento del papel fiscalizador y auspiciador de la Iglesia, cuando el poder político emanado del estatus civil y militar se reconocen suficientemente fuertes como para prescindir del soporte de la Iglesia. En la forma en como nace se va desarrollando hasta la II GM alcanzando su máxima manifestación entre 1945 y 1990 durante la Guerra Fría. La publicación del ensayo ‘El fin de la Historia’ de Francis Fukuyama en 1989 marcó el principio de su final.
  • El Estado como elemento integrador ya no es ni necesario ni conveniente en un momento en el que la interconectividad de todo y de todos con todos y con todo ya es posible. En ese momento toman protagonismo las zonas y áreas esenciales, con posibilidades y expectativas, en las que la productividad y la innovación tengan mayor recorrido al alza.
  • Zonas y áreas que están –y más van a estarlo– interconectadas, colaborando y desarrollando procesos y en los que estarán presentes, en todas o en casi todas ellas, los nuevos entes que interrelacionarán tales procesos: las corporaciones.
  • Zonas y áreas, presentes en varios países del planeta quedarán al margen de las administraciones de Estados que temporalmente pueden continuar existiendo albergando a aquellas otras áreas no viables, coordinándose en un organismo internacional que controlará sus necesidades y posibilidades en conversación permanente con las corporaciones.
  • Por tanto, las zonas y áreas viables que se constituirán en redes y ejes, pasarán a una situación que, vista desde la óptica actual, será de independencia aunque tal independencia será mucho más nominal y formal que real.
  • En esta perspectiva, Catalunya y otras regiones que son viables per se independizarán de los Estados es los que actualmente se integran, pero una será responsable ante la red de regiones.
  • Ni la ideología, ni la filosofía, ni los sentimientos influyen la asunción de esta situación de independencia, tan sólo la evolución de la dinámica histórica: hoy es conveniente que tal cosa sea así y la tecnología permite que sea posible, luego lo es.
  • Es algo parecido a lo sucedido durante el siglo XIX. Desde la promulgación de las Combination Acts en 1799 y 1800, la clase obrera fue explotada y perseguidas sus reivindicaciones, alcanzándose en máximo de tal desarrollo en 1886 con los sucesos de Haymarket Square en Chicago. Luego, en una década, los salarios empezaron a subir y a reducirse las jornadas de trabajo.
  • Los sindicatos vendieron esos ‘logros’ como victorias del movimiento obrero cuando en realidad no fueron más que el aumento de la productividad y la mejora de las tecnologías lo que llevaron a la burguesía a la conclusión de que debía pagar más a sus trabajadores a fin de 1ue incrementasen su consumo y a disminuir su tiempo de trabajo para que dispusieran de más tiempo para consumir lo que producían.
  • No hay misterios, sólo evolución. Ni las revoluciones sirven para imponer nuevos modelos que llegan cuando las condiciones son las convenientes.
  • Y los perjudicados por el cambio se revelan y luchan, claro, a fin de defender sus intereses; al igual que la nobleza luchó en el siglo XVIII para oponerse a los cambios que traía la Revolución Francesa, del mismo modo las instituciones europeas están luchando para oponerse al cambio de modelo de Europa: de los Estados a las Regiones, aunque lo tienen perdido: la Historia siempre va a favor de la evolución y el tiempo de los Estados ha concluido.

Anexos

Eurostat, “2014 GDP per capita in 276 EU regions”. 39/2016 - 26 February 2016.

PIB Regional

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Regiones de Europa: más y menos PIB pc

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Eurostat regional yearbook. 2017 edition

http://ec.europa.eu/eurostat/documents/3217494/8222062/KS-HA-17-001-EN-N.pdf/eaebe7fa-0c80-45af-ab41-0f806c433763

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Regiones de Europa: PIB pc PPS 2014 (UE = 100)
Eurostat, “2014 GDP per capita in 276 EU regions”. 39/2016 - 26 February 2016.
España - 91
Euskadi 119
Navarra 123
Madrid 125
Catalunya 108
Bélgica - 118
Flandes 120
Alemania - 126
Baden-Wúrtemberg 144
Babiera 145
Bremen 161
Hamburgo 206
Hessen 145
Berlin 119
Niedersachsen 114
Nordhein-Westfalen 124
Reinland-Pfalz 112
Saarland 119
Irlanda - 134
Southern & Eastern 150
Francia - 107
Îlle-de-France 178
Dinamarca - 125
Hovedstadem 157
Syddanmark 112
Midtjylland 112
Italia - 96
Valle d'Aosta 133
Lombardia 126
Bolzano 144
Trento 123
Veneto 108
Emilia Roamagna 117
Lazio 114
Luxembourg - 266
Hungria - 68
Kösep Magyarország 107
Holanda - 131
Groningen 163
Gelderland 110
Overijssel 107
Utrecht 154
Noord-Holland 161
Zuild-Holland 131
Noord-Brabant 134
Austria - 129
Wien 158
Kamsten 108
Steiermark 116
Oberöstrreich 132
Satzburg 152
Tirol 138
Vorarlberg 138
Polonia - 68
Mazowieckie 108
Rumania - 55
Bucaresti-Ilfov 129
Eslovaquia - 77
Bratislavsky Kraj 186
Finlandia - 110
Helsinki-Uusimaa 144
Aland 138
Suecia - 123
Stockholm 172
Västverige 118
Övre Noorrland 114
UK - 109
Cheshire 123
Bedfordshire & Hertfordshire 113
Inner London - West 539
Inner London - East 204
Outher London - West & Nord West 121
Berkshire, Buckishamshire & Oxfordshire 149
Surrey, East & West Sussex 115
Hampshire & Isle of Wight 112
Gloucestershire, Witshire & Bristol / Bath area 112
North Eastern Scotland 164


Eurostat regional yearbook. 2017 edition

http://ec.europa.eu/eurostat/documents/3217494/8222062/KS-HA-17-001-EN-N.pdf/eaebe7fa-0c80-45af-ab41-0f806c433763

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España: Empleados públicos

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Elaboración propia a partir de: Empleados públicos, 2016: El País 16.07.2016. PIB regional, 2015: Datosmacro).

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