Abstract: The objective of this research was to assess the formation of the professional competences of the graduates of the degree in tourism of the Instituto Politécnico Nacional. The type of study that was used was a quantitative methodology with a descriptive scope. The instrument used was a questionnaire based on a Likert scale and the sample consisted of 142 participants. The main results were that the graduates have a consolidated level of achievement in the administrative procedures; marketing; problem solving and decision making; tourist planning; principles of tourism; financial management; teamwork; cultural and natural heritage as well as customer orientation.

Keywords: Professional competences, higher education, graduates, tourism, level of achievement.

INTRODUCCIÓN

La educación se ha reconocido como el factor fundamental que permite la formación del talento humano que se requiere para las diversas actividades económicas de un país que permiten un desarrollo integral en forma permanente. El siglo XXI ha establecido nuevas tendencias y transformaciones diversas por lo que se requiere el desarrollo de competencias que permitan a los individuos adaptarse a diversos contextos, comunicarse de modo efectivo y empleando las tecnologías para analizar e interpretar la gran cantidad de información que se genera (Lozano, Rosales y Giraldo, 2018). Del mismo modo, para que un país sea competitivo es prioritario realizar inversiones en materia de educación que permita alcanzar la calidad académica y la inserción profesional de sus egresados (Freire, Núñez, Teijeiro y Pais, 2018).

En este sentido, Urciaga y Almendarez (2006) y Andrades y Dimanche (2019) mencionan que un elemento estratégico de la capacidad de un país para crecer y desarrollarse es la calidad de su fuerza laboral y la relevancia de su sistema educativo. Por tanto, se requiere propiciar la formación del capital humano porque conlleva a un incremento en la productividad de la persona, influyendo en los niveles de ingresos de la población aunado a que fomenta el crecimiento económico de los países.

De esta forma, la educación superior está enfrentando continuamente desafíos para mantener sus niveles de pertinencia con el entorno, tanto nacional como global. Así, las instituciones de educación superior (IES) necesitan tener pertinencia económica, tecnológica y global. La primera se refiere a impartir una formación que vincule de manera directa a sus egresados con el sector productivo; la segunda se orienta a que sus egresados sean capaces de utilizar las tecnologías de la información para la creación de nuevos conocimientos y productos; mientras que la tercera se enfoca a que la preparación académica posibilite a los estudiantes a desarrollarse en forma eficaz en un mundo de transformaciones aceleradas y desempeñarse en cualquier contexto de trabajo (Espinosa, 2018).

En este sentido, las IES han estado asumiendo un papel más responsable para atender las necesidades del mercado laboral mediante el diseño e implementación de planes de estudio que brinden una formación al estudiante que les permita llevar a cabo un desempeño profesional útil y relevante en las organizaciones (Pop & Khampirat, 2019). Del mismo modo, se ha reconocido la función relevante de las IES para la formación del capital humano porque es una ventaja competitiva que le posibilita a los países promover su competencia internacional, impulsar la generación de conocimiento y por tanto, un crecimiento sostenido (Leong & Kavanagh, 2013).

Así, una profesión es reconocida por su impacto en el mercado laboral a partir de la formación académica recibida integrada por un conjunto de conocimientos, habilidades, actitudes, valores que responden a las necesidades del entorno económico, social y cultural, por lo que se exigen egresados competentes que permitan dar respuesta a las necesidades del sector productivo (Peñaloza, Medina, Herrera & Vargas, 2011). Como lo señalan Quintana y Calvet (2012), un desarrollo formativo de calidad en las personas, incrementa su empleabilidad y permite que sea más probable que se desempeñen en forma eficaz y eficiente.

Para lograrlo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD, 2000) y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, 1998) establecieron que la educación superior ofreciera una formación profesional acorde con los avances científicos y tecnológicos del sector laboral, los cuales en el marco de la globalización económica han cambiado no solo en el ámbito productivo sino también en el organizacional por lo que se requieren de nuevas capacidades que permitan la aplicación del conocimiento y su generación para realizar innovación en las empresas, por lo que se requiere un nuevo perfil del egresado con un conjunto de competencias profesionales acordes a los requerimientos del sector productivo.

Por consiguiente, el turismo constituye hoy una actividad de relevancia mundial con un carácter social económica integrada por un conjunto de bienes y servicios que implica la interacción entre el turista y el prestador de servicios en un área determinada como destino donde se produce el consumo por parte del turista de esos bienes y servicios que le fueron ofrecidos en su lugar de origen o residencia habitual. De esta manera, el turismo es analizado como un sistema integrado por diversos elementos en los que cada uno tiene una función específica en donde destaca como principal el capital humano (Rivas, 2017).

Con base en lo anterior, el concepto de turismo ha sido estudiado desde diversas perspectivas y disciplinas, en donde como materia de investigación universitaria, comienza a interesar en el período comprendido entre las dos grandes guerras mundiales del siglo XX (1919-1938) en donde destacan autores y organizaciones como Hunziker & Krapf (1942), Burkart & Medlik (1981), Mathieson & Wall (1982), así como la World Tourism Organization (UNWTO, 2019), los cuales han determinado que este término implica un desplazamiento fuera de su lugar de residencia de las personas; la estancia es durante un período determinado de tiempo, no permanente e integra tanto el viaje hacia el destino como las actividades realizadas durante la estancia. Por tanto, se ha reconocido que el turismo es una actividad socio-económica integrada por un conjunto de bienes y servicios que implica la interacción entre el turista y el prestador de servicios en un área determinada como destino donde se produce el consumo por parte del turista, por lo que se constituye como un sistema funcional de calidad (Molina, 1991).

Por su parte, los datos del panorama del turismo internacional realizado por la Organización Mundial de Turismo (OMT, 2018) indicó un número creciente de destinos de todo el mundo se han abierto y han invertido en él, haciendo del mismo un sector clave para el progreso socioeconómico de los países debido a que genera empleo, crecimiento de las empresas e ingresos de exportación y la ejecución de infraestructuras. Durante las seis últimas décadas, el turismo ha experimentado una continua expansión y diversificación, convirtiéndose en uno de los sectores económicos de mayor crecimiento del mundo. Como categoría mundial de exportación, el turismo ocupa el tercer puesto, tan solo por detrás de combustibles y de productos químicos, y por delante de alimentación y de la industria de automoción. Además, en los países en desarrollo, el turismo es incluso el primer sector en exportaciones.

De este modo, es considerado como uno de los sectores económicos más importantes y dinámicos en el mundo actual, tanto por su nivel de inversión, participación en el empleo, aportación de divisas, como por la contribución al desarrollo regional debido a que aporta alrededor del 11% de la producción mundial y genera uno de cada once empleos (Consejo de Promoción Turística de México [CPTM], 2013). De ahí que, el turismo se haya convertido en un eje estratégico para la reactivación económica de un país debido a que promueve la generación de empleo, la inversión local y extranjera, el desarrollo de infraestructura y una entrada de divisas (Benítez, Rosero y Tapia, 2013).

Para lo cual, en este sector es necesario que sea analizado con una visión integral y sistémica debido a que implica un conjunto de elementos (superestructura, demanda, comunidad local, atractivos, equipamiento e infraestructura) interrelacionados que proporcionan satisfacción a las necesidades de uso del tiempo libre de los individuos (Boullón, Molina & Rodríguez, 2006). Por consiguiente, el turismo es de creciente importancia para los países y está sujeto a una competencia mundial más rígida por lo que requiere de profesionales adecuadamente capacitados para enfrentar los desafíos que enfrenta (UNWTO, 2012). Asimismo, el sector empleador turístico ha establecido requerimientos que debe cumplir el recurso humano a fin de satisfacer las necesidades de los clientes que exigen un mayor y mejor servicios, por lo que la educación superior tiene que orientarse a brindar una formación pertinente y de calidad para los egresados de esta actividad económica (Gómez, 2009).

Así, la formación turística es relevante para los países, los cuales han diseñado e implementado programas educativos a nivel superior con la finalidad de generar el capital humano que posea las competencias profesionales que les permitan un desempeño eficiente para la realización de las diversas actividades que implica este sector aunado a satisfacer las necesidades que el entorno les presenta (González, Tamayo & Vargas, 2019). Este panorama es confirmado por Avcikurt, Alper & Geyik (2009) así como por Busby & Huang (2012), los cuales indicaron que a medida que crece el sector turismo, se ha generado una creciente necesidad de una política planificada que permita la formación de personal capacitado.

Por tanto, una función prioritaria de la educación turística es una formación profesional de calidad basada en una vinculación permanente entre el sector turístico y las IES porque permite la identificación de los requerimientos laborales para que se lleve a cabo la generación del capital humano que lo satisfaga por lo que es imprescindible un sistema educativo competitivo que cubra las necesidades y expectativas de los grupos de interés (Sisson & Allison, 2013; Le, McDonald & Klieve, 2018). Para lograrlo, se requiere que la educación turística realice una formación holística de un conjunto de competencias enfocadas en las habilidades técnicas, interpersonales, resolución de problemas, la gestión de actividades y procedimientos administrativos (Annaraud, 2006; Suh, West & Shin, 2012). Además, para lograr y mantener la eficiencia y rentabilidad del sector turístico es importante la incorporación de las competencias relacionadas con las operaciones comerciales, contables y financieras (Nguyen & Chaisawat, 2011; Norton 2014; Goh & Scerri, 2016).

En este sentido, la profesión del turismo se ha convertido en una actividad que exige continuamente a sus egresados una serie de competencias que les permitan enfrentar los cambios que acontecen en esta actividad económica por lo que educar a los profesionales de este sector implica una formación holística (Damm, 1998). Este escenario es confirmado por Iberico (2017) al establecer que el turismo aporta conocimientos para el avance del mundo, por lo que es necesario contar con capital humano calificado, por lo que ya no se trata solamente de formar técnicos sino profesionales que sean capaces de innovar para un manejo eficiente del entorno turístico.

De esta manera, se ha generado una nueva perspectiva de la formación para el empleo orientada en la gestión de las competencias profesionales con relación a su desarrollo, vinculación con el sector laboral y toma de decisiones por lo que el talento humano es el elemento fundamental que permite generar estrategias innovadoras en las empresas que permitan dar respuesta a las condiciones cambiantes en los mercados, así como propiciar un crecimiento no sólo económico sino integral en las organizaciones (Estévez, 2009).

Con fundamento en Tejada y Ruíz (2016), los cuales definieron el concepto de competencia como el conjunto de conocimientos, procedimientos y actitudes combinados, coordinados e integrados, por lo que implica que una persona sea capaz de saber hacer y saber estar para el ejercicio profesional. De esta manera, la educación superior ha formulado e implementado como estrategia principal orientada a la formación de los profesionales para el mundo globalizado, el modelo de formación basada en competencias, el cual integra los saberes interdisciplinares, la socioformación, la investigación como estrategia didáctica, la innovación y la incorporación de las nuevas tecnologías (Tójar y Mena, 2015).

Con base en lo anterior, el enfoque que caracteriza a las competencias profesionales es dinámico debido a que la persona las construye, utiliza y las integra a su personalidad que le permiten desempeñarse eficientemente en escenarios laborales heterogéneos y diversos (Torres, 2015). Por lo que de acuerdo con Le Boterf (2010), un profesional es competente cuando sabe actuar de manera pertinente en un contexto particular seleccionando y movilizando tanto un conjunto de recursos personales tales como conocimientos, actitudes, cultura, emocione, aunado a redes como bancos de datos, técnicas o trabajo en equipo que le posibilitan una acción específica.

Así, una persona posee competencias profesionales siempre que disponga de los conocimientos, destrezas y aptitudes necesarios para ejercer una profesión, resuelve problemas laborales de forma autónoma y flexible, así como está capacitado para colaborar en su entorno profesional y en la organización del trabajo (Trinder, 2008).

De este modo, la utilidad de la competencia profesional es porque se orienta a las capacidades de una persona que le permita hacer frente a contextos profesionales cambiantes por lo que implica una flexibilidad debido a la evolución de las necesidades del entorno laboral. Así, el enfoque de las competencias profesionales posee las siguientes ventajas: Establece la importancia del capital humano para la prosperidad y larga vida de la organización; orientada hacia procesos integrados y trabajo en equipo; brinda oportunidades para que la organización se adapte continuamente a los cambios de los clientes y a las condiciones de mercado; propiciar la cultura de aprendizaje continuo; incentivar la autonomía responsable a los empleados (Tejada y Navío, 2009).

Así, la OECD (2015) considera que la valoración de las competencias profesionales está integrada por tres dimensiones: Habilidades cognitivas; comportamiento no cognitivo y capacidades técnicas. Para el caso de la formación turística, la OMT (1997) propuso tres áreas de formación indispensable: 1) Básica (saber) que corresponde al conjunto de conocimientos que pertenecen al currículum básico; 2) Técnica (saber hacer) que permite alcanzar el dominio de las destrezas para el ejercicio de cada profesión y 3) Actitudes (saber ser y estar) que hacen referencia al desarrollo de la personalidad que posibilitan el desenvolvimiento como profesional en un campo determinado.

En tanto, la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA, 2004, pp. 127-139) estableció las competencias profesionales del área de turismo y que son:

1) Comprender los principios del turismo: su dimensión espacial, social, cultural, jurídica, política, laboral y económica;
2) Analizar la dimensión económica del turismo;
3) Comprender el carácter dinámico y evolutivo del turismo y de la nueva sociedad del ocio;
4) Conocer las principales estructuras político-administrativas turísticas;
5) Convertir un problema empírico en un objeto de investigación y elaborar conclusiones;
6) Tener una marcada orientación de servicio al cliente;
7) Reconocer los principales agentes turísticos;
8) Evaluar los potenciales turísticos y el análisis prospectivo de su explotación;
9) Analizar, sintetizar y resumir críticamente la información económico-patrimonial de las organizaciones turísticas;
10) Gestionar los recursos financieros;
11) Definir objetivos, estrategias y políticas comerciales;
12) Dirigir y gestionar los distintos tipos de organizaciones turísticas;
13) Manejar técnicas de comunicación;
14) Comprender el marco legal que regula las actividades turísticas;
15) Trabajar en inglés como lengua extranjera;
16) Comunicarse de forma oral y escrita en una segunda lengua extranjera;
17) Comunicarse de forma oral y escrita en una tercera lengua extranjera;
18) Identificar y gestionar espacios y destinos turísticos;
19) Gestionar el territorio turístico de acuerdo con los principios de sostenibilidad;
20) Conocer el procedimiento operativo del ámbito de alojamiento;
21) Conocer el procedimiento operativo del ámbito de restauración;
22) Analizar los impactos generados por el turismo;
23) Analizar y utilizar las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) en los distintos ámbitos del sector turístico;
24) Comprender un plan público y las oportunidades que se derivan para el sector privado;
25) Planificar y gestionar los recursos humanos de las organizaciones turísticas;
26) Comprender el funcionamiento de los destinos, estructuras turísticas y sus sectores empresariales en el ámbito mundial;
27) Trabajar en medios socioculturales diferentes;
28) Comprender las características de la gestión del patrimonio cultural.

Del mismo modo, Cheung, Law y He (2010) y Lolli (2013) han destacado la relevancia de llevar a cabo investigaciones sobre las competencias que desarrollan los estudiantes de turismo, las cuales constituyen un conjunto de conocimientos, habilidades y actitudes que les permiten incorporarse al sector laboral. En ese sentido, solamente se han efectuado investigaciones enfocadas en la comunicación oral y escrita, el servicio al cliente, la resolución de problemas y el liderazgo.

Mientras que la investigación realizada por Majó (2005) identificó las competencias mejor valoradas en este sector desde la perspectiva de los egresados siendo las siguientes: Trabajar en inglés como lengua extranjera; dirigir y gestionar los distintos tipos de entidades turísticas; comunicarse de forma oral y escrita en una segunda lengua extranjera; orientación hacia al cliente, así como utilizar las TIC en los distintos ámbitos del turismo. Por su parte, en el estudio de Ring (2009) se identificaron las principales categorías de la formación turística: Administración; medio ambiente; naturaleza y ecoturismo, así como mercadotécnica turística y turismo social.

Por su parte, en el estudio llevado a cabo por Gómez (2010, p. 147) concluyó que las competencias profesionales de los egresados del área de turismo para un buen desempeño laboral son las siguientes:

Desarrollar estrategias, analizar situaciones de riesgo, manejar y resolver problemas y conflictos, pensamiento complejo y multidisciplinario, trabajo en equipo, liderazgo, alfabetismo en tecnologías de la información y la comunicación, desarrollo de la inteligencia (analítica, creativa y práctica), dominio de por lo menos una lengua extranjera, juicios críticos y autocríticos.

Sin embargo, en el estudio de Nguyen y Robinson (2010) encontraron que los egresados de turismo tenían capacidades limitadas para la resolución de problemas, el pensamiento crítico y el dominio del inglés. En tanto, en el estudio de Rodríguez, Alonso, Rubio y Celemín (2013) encontraron que las competencias logradas por los egresados de turismo en una escala de 4 a 5 fueron el comportarse de manera responsable y ética con una media de 4.22; reconocer la diversidad y el multiculturalismo con 4.04; planificar el trabajo con el 3.92; gestionar la información disponible con el 3.89; tomar iniciativas y ser emprendedor con el 3.81 y la de resolución de problemas de gestión y organización de la empresa turística con 3.63.

Por su parte, la investigación realizada por Ruetzler, Baker, Taylor y Allen (2014) identificaron que las principales capacidades desarrolladas por los egresados fueron la gestión y tiempo de las actividades turísticas con el 3.79: el manejo eficiente de las TIC con el 3.69; la habilidad de comunicación oral con el 3.51y la planeación estratégica con el 2.69.

Mientras que el estudio llevado a cabo por Jiang y Alexakis (2017) hallaron que las competencias en los egresados de turismo con base en una escala de 1 a 7 fueron la habilidad de comunicación oral con 6.69; gestión y tiempo para realizar actividades turísticas con 6.66; conocimiento del sector turístico con 6.65; resolución de problemas con 6.61; capacidad de trabajar en equipo con 6.61 y el pensamiento crítico con 6.43.

Del mismo modo, la investigación llevada a cabo por Iberico (2017) determinó que las competencias profesionales desarrolladas por los egresados en turismo han sido la iniciativa y espíritu emprendedor en un 77%; el uso de la ética y responsabilidad con el 77%; proporcionar un servicio de calidad con el 77%; respeto por las costumbres, valores y tradiciones con el 75%; capacidad para aplicar los conocimientos en la práctica en un 65%; liderazgo con el 69% y la planeación de actividades con el 62%.

MARCO METODOLÓGICO

Objetivo general

El objetivo de esta investigación fue valorar la formación de las competencias profesionales de los egresados de la licenciatura en turismo del Instituto Politécnico Nacional (IPN) con la finalidad de determinar los niveles de logro.

Tipo de estudio

El tipo de investigación que se utilizó fue una metodología con un enfoque cuantitativo con un alcance descriptivo porque se enfocó en determinar el nivel de logro de las competencias profesionales de los egresados de la licenciatura en turismo (Hernández, Fernández y Baptista, 2010).

Participantes

Con respecto a la población del estudio estuvo conformada por 992 egresados de la licenciatura en turismo del IPN. Con fundamento en Münch y Ángeles (2007) el muestreo se llevó a cabo con las siguientes condiciones: un 99% de confiabilidad con una “p” = 0.5 y “q” = 0.5, así como un error de 1%, por lo que se obtuvo un tamaño de muestra conformada por 142 participantes.

Instrumento

Para recolectar los datos del estudio sobre las competencias profesionales desarrolladas, la técnica que se empleó fue la encuesta cuyo instrumento fue un cuestionario por lo que se organizó en los siguientes apartados: 1) Datos sociodemográficos: Rasgos generales relacionados con el perfil de los alumnos; 2) Nivel de logro de las competencias profesionales en turismo; 3) Satisfacción de la formación académica y 4) Incorporación de nuevos contenidos temáticos.

Este cuestionario se estructuró con base en una escala tipo Likert, en donde los ítems se midieron a través de una escala con cuatro opciones de respuesta comprendida de 1 (no desarrollada) hasta 4 (muy desarrollada). La importancia de seleccionar al cuestionario fue porque es considerado como el instrumento más apropiado para el estudio de actitudes, comportamientos y desempeños de los individuos (McMillan y Schumacher, 2005). Con fundamento en Ramos y Levi (2010) establecieron que para valorar las competencias se requiere la aplicación de un instrumento que mida el nivel de logro esperado en un tiempo dado cuya construcción se realiza como prueba objetiva.

Una vez construido el instrumento en su versión inicial, para verificar la validez de contenido, se utilizó la técnica de juicio de expertos, por lo que se seleccionaron a cuatro investigadores con un alto grado de conocimientos sobre esta temática, quienes lo analizaron en los aspectos de claridad, congruencia y tendenciosidad de los ítems. Con base en esta información, se llevaron a cabo las modificaciones necesarias y se elaboró la versión final del cuestionario.

Posteriormente, se calculó el coeficiente alfa de Cronbach para medir la confiabilidad del instrumento, en donde se halló un valor de 0.867, por lo que con base en (Cea, 1999), se interpreta como una consistencia interna adecuada.

Procedimiento y análisis de datos

Para la aplicación del instrumento, se solicitó la cooperación voluntaria de los egresados para que respondieran el cuestionario con la garantía de la confidencialidad de los datos. Concluido el trabajo de campo, se procedió a organizar la información recabada usando el programa SPSS versión 25, con el fin de realizar tanto el análisis descriptivo como inferencial. La interpretación de los hallazgos se llevó a cabo a partir de los siguientes criterios: De 0.00 a 1.00 se consideró competencia no desarrollada; de 1.10 a 2.00 como un nivel de desarrollo insuficiente; de 2.10 a 3.00 como un nivel de desarrollo regular o moderado y de 3.10 a 4.00 como un nivel de desarrollo consolidado. Asimismo, se empleó la prueba estadística de Kolmogorov-Smirnov (K-S) con la finalidad de identificar si la distribución de la muestra corresponde a una de tipo normal. Además, se utilizaron las pruebas paramétricas “t” de Student y “F” de ANOVA con un nivel de significancia de 0.05.

RESULTADOS

La muestra estuvo constituida por 142 participantes con una distribución con respecto al género de 65% de mujeres y el 35% restante de hombres con una edad promedio de 25.2 años. Con respecto a la especialidad, el 45% correspondió a hotelería; el 32% a la de agencia de viajes; 25% a alimentos y bebidas y el 18% restante a planeación.

En cuanto a la titulación, el 64% mencionó que ya realizaron este proceso mientras que el 36% no lo ha hecho. Asimismo, el 54% indicó haber llevado a cabo una actualización profesional, así como el 44% indicó estar realizando estudios de posgrado. Mientras que el 75% de los participantes manifestaron que se encuentran laborando en un área relacionada con el perfil profesional en turismo; además, el 72% estableció que labora en el sector privado, en tanto que el 28% restante se encuentra en el público.

En lo que respecta a los niveles de desarrollo de las competencias profesionales desarrolladas en la licenciatura en turismo, los resultados se encuentran en la tabla 1.

Tabla 1. Niveles de desarrollo
COMPETENCIA MEDIA DESVIACIÓN ESTÁNDAR (DE)
Principios del turismo 3.28 0.22
Tendencias de la industria turística 2.84 0.38
Capacidades directivas 1.89 0.42
Conocimientos legales de la actividad turística 1.77 0.44
Gestión de recursos financieros 3.15 0.18
Gestión de capital humano 1.72 0.40
Marketing 3.75 0.21
Patrimonio cultural y natural 3.13 0.25
Procedimientos administrativos 3.98 0.11
Procedimientos operativos de intermediación turística 1.64 0.47
Planeación turística 3.72 0.25
Utilización de TIC 2.85 0.32
Empleo de software especializado en turismo 2.76 0.36
Comunicación oral y escrita en inglés 2.82 0.44
Orientación hacia el servicio al cliente 3.11 0.21
Trabajo en equipo 3.14 0.28
Espíritu emprendedor 1.51 0.43
Creatividad 1.38 0.46
Liderazgo 2.33 0.39
Resolución de problemas y toma de decisiones 3.74 0.21
Reconocimiento y respeto a la diversidad y multiculturalidad 1.12 0.44
Relaciones interpersonales 2.55 0.32


Fuente: Elaboración propia

Con base en la tabla 1, se hallaron que las competencias profesionales desarrolladas con un nivel consolidado fueron los procedimientos administrativos con 3.98; marketing con el 3.75; resolución de problemas y toma de decisiones con el 3.74; planeación turística con el 3.72; principios del turismo con el 3.28; gestión de recursos financieros con el 3.15; trabajo en equipo con el 3.14; patrimonio cultural y natural con el 3.13 y orientación hacia el servicio al cliente con el 3.11.

Mientras que las competencias profesionales con un nivel moderado fueron el uso de TIC con el 2.85; tendencias de la industria turística con el 2.84; comunicación oral y escrita en inglés con el 2.82; utilización de software especializado en turismo con el 2.76; relaciones interpersonales con el 2.55; liderazgo con el 2.33.

Por su parte, las competencias profesionales con un nivel de desarrollo insuficiente fueron capacidades directivas con el 1.89; conocimientos legales de la actividad turística con el 1.77; gestión de capital humano con el 1.72; procedimientos operativos de intermediación turística con el 1.64; espíritu emprendedor con el 1.51; creatividad con el 1.38, así como reconocimiento y respeto a la diversidad y multiculturalidad con el 1.12.

En cuanto a la valoración de la satisfacción de la formación académica recibida por la institución, los participantes manifestaron en un 55% fue acorde con las características del sector turístico; el 30% les ha posibilitado ampliar sus oportunidades laborales y el 15% restante, les permitió alcanzar una meta personal al efectuar sus estudios de licenciatura.

En lo que respecta a los contenidos temáticos que son necesarios incorporar para esta licenciatura, los egresados de esta licenciatura indicaron los siguientes: Idioma chino (52%); alta dirección (45%); sistemas de distribución global (35%); gestión de proyectos sustentables (30%); capacitación del capital humano (27%) y la integración sobre el desarrollo de la investigación científica turística (25%).

Además, el estudio se enfocó a determinar la existencia o no de diferencias significativas en términos estadísticos con respecto al género y a la especialidad de turismo seleccionada durante la formación académica. Para lo cual, se usó la prueba K-S para determinar si la distribución de la muestra era normal o no, por lo que se encontró que el estadístico “Z” de K-S fue de 0.834 con p-valor de 0.415 por lo que se concluyó que la distribución es normal, por lo que se utilizaron las pruebas paramétricas “t” y “F”.

Los hallazgos fueron para la variable género los siguientes: Se encontraron diferencias entre hombres y mujeres con respecto al desarrollo de las competencias profesionales en planeación turística (t = 5.865, p = 0.00); trabajo en equipo (t = 5.231, p=0.00); orientación hacia el servicio al cliente (t = 4.892, p = 0.00); liderazgo (t = 4.315, p = 0.00); comunicación oral y escrita en inglés (t = 3.972, p = 0.01) así como resolución de problemas y toma de decisiones (t = 3.874, p = 0.03).

Asimismo, los resultados para la variable especialidad fueron: La existencia de diferencias estadísticamente significativas (ANOVA, F=7.834, p = 0.00), lo cual implica niveles de formación distinto entre hotelería, agencia de viajes, alimentos y bebidas, así como planeación.

DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES

El objetivo principal del estudio fue valorar la formación de las competencias profesionales de los egresados de la licenciatura en turismo del Instituto Politécnico Nacional (IPN) desde la percepción de sus egresados, por lo que se recopiló información importante que permitirá la formulación e implementación de procesos de rediseño curricular que integre nuevos contenidos, así como reforzar aquellas capacidades que son necesarias desarrollar en forma consolidada.

Asimismo, es posible determinar que la formación turística impartida por el IPN es pertinente como programa educativo en el nivel superior según los egresados, lo cual se complementa por la valoración realizada para el servicio educativo ofrecido por esta institución, por lo que se cumple con lo señalado por Espinosa (2018). De la misma manera, se cumple con lo determinado por la OMT (1997) en lo que se refiere a cubrir las tres áreas de formación relevantes orientadas al saber, saber hacer aunado al saber ser y estar.

También, los hallazgos de la investigación coinciden con lo establecido por la ANECA (2004) y Gómez (2010) en lo concerniente a las competencias profesionales del área de turismo que son relevantes a desarrollar durante la educación superior. Además, se confirma lo encontrado por el estudio de Majó (2005) en lo referente a las competencias mejor valoradas para el sector turístico y que son el dominio del inglés como lengua extranjera; orientación hacia el cliente así como el uso de las TIC. De la misma forma, se coincide con lo hallado por Jiang y Alexakis (2017) en cuanto a las capacidades con mayor nivel de logro como fueron el conocimiento del turismo y el trabajo en equipo. También, se identificó un resultado similar con Rodríguez, Alonso, Rubio y Celemín (2013) en cuanto a la competencia más desarrollada que fue la planeación turística.

Por otro lado, se obtuvieron resultados distintos a los establecidos por Rodríguez, Alonso, Rubio y Celemín (2013) e Iberico (2017) en lo que refiere a las competencias desarrolladas por los egresados del área turística de la iniciativa y espíritu emprendedor; el reconocimiento y respeto a la diversidad y multiculturalidad aunado al liderazgo. Del mismo modo, se difiere de los hallazgos encontrados por Ruetzler, Baker, Taylor y Allen (2014) en lo que respecta a las competencias mejor valoradas por los egresados. También, se encontró un resultado diferente de la investigación efectuada por Nguyen y Robinson (2010) en lo que refiere a que los egresados de turismo tenían capacidades limitadas para la resolución de problemas y el dominio del inglés en donde para esta investigación se obtuvo un nivel desarrollado y moderado, respectivamente.

De la misma manera, se identificó un resultado diferente al obtenido por Majó (2005) en las competencias más desarrolladas que fueron la comunicación oral y escrita en inglés y el empleo de las TIC; mientras que para este estudio tuvieron un nivel de logro moderado. Por el contrario, se coincide en la capacidad de orientación hacia el servicio al cliente con una valoración desarrollada.

En tanto, esta investigación incorporó en su análisis diversas competencias importantes que un egresado en turismo sea capaz de utilizar en el ámbito laboral como es la gestión de recursos financieros, trabajo en equipo, patrimonio cultural y natural, así como la planeación turística, tal y como lo recomendaron Cheung, Law y He (2010); Nguyen & Chaisawat, 2011; Lolli (2013); Norton 2014; Goh & Scerri, (2016).

Finalmente, la investigación aporta resultados sobre la implementación de un programa educativo a nivel superior sobre un sector económico que se ha convertido en estratégico para el desarrollo integral de un país, por lo que es importante seguir formando capital humano calificado que permita satisfacer las necesidades del ámbito laboral por lo que se sugiere realizar estudios futuros considerando la perspectiva de los empleadores para identificar los requerimientos del sector laboral aunado a determinar el nivel de satisfacción que poseen con respecto al nivel de las competencias profesionales logradas por los egresados de turismo. Asimismo, se recomienda llevar a cabo una investigación de tipo longitudinal con el propósito de determinar el proceso de adquisición de las competencias profesionales del licenciado en turismo durante su formación académica.

REFERENCIAS

Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA, 2004). Libro Blanco. Título de Grado en Turismo. Madrid: Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación. Recuperado de http://www.aneca.es/var/media/359791/libroblanco_turismo_03.pdf

Andrades, L. & Dimanche, F. (2019). Destination competitiveness in Rusia: tourism professionals’ skills and competences. International Journal of Contemporary Hospitality Management, 31(2), 910-930. https://doi.org/10.1108/IJCHM-11-2017-0769

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Published on 07/10/21
Accepted on 07/10/21
Submitted on 07/10/21

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